Por ING. JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ BADILLO
Joya musical que acorta la distancia entre las ciudades de Poza Rica y Tampico, aquel puerto de los años de la riqueza petrolera en la zona de la Huasteca veracruzana, el emporio de los hidrocarburos de las dos primeras décadas de los años cincuentas, la que dio a Poza Rica las primeras migraciones para hacer de este lugar un rico campo petrolero, más tarde “La Capital Petrolera de México” y garante de los ingresos de la economía nacional, sede de la zona metropolitana de Poza Rica y la urbe más importante del norte de Veracruz.
Pieza melódica que al escucharse hace que la nostalgia muerda los recuerdos de nuestros ancestros, que aquellos viejos tiempos recobren vigencia para quienes procedemos de Tampico, conocido es que las tres grandes migraciones que se dieron a esta ciudad; primero en 1933 por el fenómeno meteorológico de aquel año que inundó al puerto y obligó que muchos habitantes vieran a Poza Rica como su tierra prometida, después, en 1955 tres ciclones en menos de quince días hizo lo mismo: Gladis, Hilda y Janet azotaron sin piedad e inundaron Tampico y el Norte de Veracruz, lo que trajo como efecto otra inmigración muy grande, y por último al cierre de las refinerías; Árbol Grande en Tampico y Mata Redonda al Norte de Veracruz, que generó la era de aquellos famosos “Marcianos”.
Como consecuencia de estos fenómenos sociales, Poza Rica recibió en esos años un estimado de quince mil personas, casi todas de Tampico que se unieron a otros que ya trabajaban en esta ciudad; en tanto, veinte años atrás se dio un suceso inmortal en Tampico, cuando nació la pieza musical “Tampico Hermoso”, su autor, el “Padre del corrido mexicano”, el morelense Samuel Margarito Lozano Blancas, un personaje de gran talento y triste vida, comenzó su bien ganada fama en plena revolución con corridos como: “El Cantarito” “La Punitiva”, “La Rielera”, y el éxito de “La Marieta” con la graciosa letra que ha hecho reír a muchas generaciones; canciones que se convirtieron en verdaderos clásicos de la canción mexicana.

Las residencias de la colonia El Águila.
Samuel Margarito Lozano Blancas es el nombre completo de quien conocemos como Samuel Lozano, nació el 10 de junio de 1891 en Cuernavaca, Morelos, a temprana edad arregló algunos corridos musicales alusivos a su tiempo, a los 19 años compuso el corrido “El Antirreleccionista” que se hizo muy famoso entre ambos bandos de la revolución; a esa misma edad fue enrolado por los federales y tomó las armas hasta que un día su destacamento federal fue derrotado por las fuerzas de Villa y, apresados, todos fueron sentenciados al paredón, lo que salvó a Samuel fue su famoso corrido muy del gusto del general Villa, que en son de burla le preguntó, ¿Pos qué andabas haciendo de aquel lado?,¬_ pues nada, andaba por ahí, me pescaron y pues aquí estoy, _pues échese esa que me gusta y a darle, dijo el Centauro del Norte; a partir de ese momento Samuel Lozano se convirtió en la voz de la Revolución con sus corridos.
Entre balas y trincheras Samuel compuso muchísimas canciones revolucionarias que aún se siguen escuchando, “La Rielera” y “La Marieta” están consideradas como clásicas del México Revolucionario; ya lejos de los rifles a mediados del año de 1922 compuso “Tampico Hermoso”, tierra a la que llegó y bañó de admirables estrofas musicales llenas del realismo que se vivía dentro del auge petrolero y el derroche propio de aquella riqueza que se vivió en el puerto; hace un recuento de los impasses y experiencias que el autor tuvo en seis años por aquellos lares y que pintó musicalmente la campiña petrolera.
La obra de Samuel Lozano sin duda alguna es un gesto de homenaje a la ciudad y puerto de Tampico, lugar de vida que unió los extremos y contraste social de esos años, extremos donde el dineral y la pobreza se evidenciaban a desnudo, en su emblemático canto enuncia el caudal de riqueza, el trabajo, la diversión y placeres a raudal en el mundialmente famoso “Barrio de la Unión”, donde refiere con ínfula, “adiós a las ninfas del barrio de la Unión, donde las horas me pasaba muy feliz”, ¡pero cómo no iba a ser feliz!, si la Unión fue una zona de tolerancia llena de casas coberteras, música y bares de todas las calidades y posibilidades, sitio que en su tiempo fue comparado con las Vegas, lugar donde las grandes marquesinas por las noche daban la sensación de ser de día.

La Brecha de La Huasteca, frente al Campo Petrolero de Zacamixtle en 1928.
En los fragmentos de la canción reflejó con tino los campos petroleros como si él los hubiera trazado, desde Tampico hasta Tuxpan expuso a los más significativos con cierta analogía, Mata Redonda, Chinampa y Amatlán, por Zacamixtle, Potrero del Llano y Cerro Azul, si él transitó por las campiñas, muy bien observó cuales fueron las instalaciones más productivas y las enlistó bien acotadas entre los dos afluentes de gran calado, los ríos Tuxpan y Pánuco, y reseñó sobre las campiñas, miles de antorchas que daban su luz, lo significó para los obreros y demás gente que vivió a lo largo de la Brecha de la Huasteca, una crónica musical fiel de su entorno, ahí se sintieron integrados y la canción tomó impulso en esos lugares.
La canción fue grabada allá por el año de 1929 por “Los Hermanos Bañuelos”, un grupo que interpretó corridos famosos de aquella época, sobre todo de la frontera con la Unión Americana, los viejos gramófonos y discos de acetato se ponían de moda pero no para todos, solo para privilegiados y en bares de cierta calidad, pero es sabido que el mismo Samuel la interpretó públicamente en la plaza de Armas y la Libertad de Tampico acompañándose de su fiel guitarra, la imprimió en volantes que seguramente fue remitida a muchos lugares por correo, además que fue muy apreciada por quien la aprendió a base de repetirla, letrilla pegajosa y popular que cantaban sin cesar en la región y pueblos mencionados; los grupos pueblerinos y quienes líricamente tocaban algún instrumento fueron sus reproductores cuando amenizaban algún festejo, lo que le dio mucha popularidad.
A pocos días después de su composición Samuel Margarito Lozano Blancas se fue a la ciudad de Puebla, en busca de un lugar para vivir, esto quedó plasmado en el final de su arreglo musical, la escribió como rúbrica en sus bonitas rimas…
Ya me despido de ese puerto sinigual,
solo Dios sabe si algún día yo volveré
y de Tampico por siempre me he de acordar;
y por doquiera mis recuerdos le enviaré.
Con pena y sin dinero, Samuel Margarito partió al altiplano mexicano, tal como llegó a Tampico con un rastro de pobreza histórica desde su cuna, habituado a esta situación como un estilo de vida escuchaba sus canciones interpretadas por varios artistas y grupos, desde su aposento se dio cuenta cómo fueron cambiando algunas palabras de sus rimas, que incluso le dan un brusco cambio al mensaje que dio el autor, las más comunes son; ¡Tampico Hermoso! ¡Oh, puerto tropical! tú eres la dicha de todo mi país, cuando en realidad debe decir ¡tú eres la gloria de…¡; al decir Milpas, cuando se refiere a las ninfas del Barrio de la Unión; La Fuente, cuando originalmente es el Viejo Puente del antiguo Tamesí; Excentritud que nada tiene que ver con Excelsitud, al referirse a los Campos petroleros.
No obstante las inadvertencias la canción a fuerza del deleite popular se convirtió en un estrepitoso éxito, todo mundo la cantó en kilómetros alrededor hasta que se convirtió literalmente en el gran himno del afamado puerto de Tampico y campos petroleros del norte de Veracruz, mientras Samuel Margarito vivió ajeno de este estruendoso laurel, sin embargo, en sus presentaciones él la interpretaba en las largas caravanas por el altiplano, cuando trabajó en las carpas, incluso en ellas un día regresó al puerto, la gente al saber de su presencia en el programa asistió y cuando interpretó “Tampico Hermoso” el ruidoso aplauso fue de pie y muy largo, lo que emocionó a Samuel Margarito ya entrado en los setenta años.

Embarcadero del viejo río Tamesí.
Los años pasaron, llegó la expropiación petrolera, las décadas de los años 50´s, 60´s y la canción se constituyó en un invaluable legado en Tampico, hasta que se reconoció por uso oral en el himno de la ciudad, fue muy apreciable para quienes salían a los Estados Unidos a trabajar y de igual forma para quienes emigraron a Poza Rica por el auge petrolero, ya para esa época los radios de bulbos estaban de moda, en las estaciones de radio se escuchaba a menudo la canción o bien se solicitaba al locutor en turno, ha sido muy emotivo para los nacidos en aquel puerto escuchar esta melodía, en nuestros días es muy difícil escucharlas en la difusoras, pero si se da el caso, inmediatamente se sube el volumen y se solicita silencio hasta que esta termina, vale la pena no perder la oportunidad.
Para los tampiqueños radicados en Poza Rica escuchar a los huapangueros o la marimba en un café del centro es algo muy especial, pero más cuando cantan el corrido de Tampico Hermoso, de inmediato se les da unas monedas para que la repitan y discretamente se cantan al unísono con los demás paisanos, al terminar el grupo se siente una satisfacción muy especial, como si se hubiera dado un viaje exprés por el Tampico de nuestra niñez, a otros se les ve ensimismados tal vez en el recuerdo de algún pasaje de su tierra natal, a esa que nunca se olvida por muy bien que esté yendo en este lugar, por tal razón la canción alivia mucho el dolor de vivir lejos del solar donde uno nació, pero es preciso saber la historia de esta y dar a su autor el agradecimiento merecido.
Para Samuel Margarito Lozano Blancas lamentablemente la vida terminó como empezó, con mucha escasez, pobreza que en momentos llegó al extremo, muchos fueron los que interpretaron sus canciones y se convirtieron en verdaderos ricos, pero nadie volteó para atrás, ni siquiera intentaron conocer al autor de la preciada letra da la canción, así fue la vida de Samuel Margarito hasta los 85 años, pues él falleció el sábado 21 de mayo de 1977 en la Heroica ciudad de Puebla, pero estas letras serán un tributo diferente a su recuerdo. “Y por doquiera mis recuerdos le enviaré!, porque hasta en sus últimos momentos ofrendó su gratitud a Tampico con esa estrofa. Repose en paz el compositor Samuel Margarito Lozano Blancas.

Río Pánuco, limítrofe de la industria petrolera en Veracruz y Tampico en 1924.















