Descontento entre maestros

Por más campañas, promesas o guerras electorales en redes sociales, el principal enemigo a vencer en Poza Rica sigue siendo el abstencionismo. Y no es una exageración si tomamos en consideración los números que hablan por sí solos.

En las elecciones municipales de 2017, apenas el 48% del padrón, es decir, aproximadamente 136 mil ciudadanos, acudió a votar. Cuatro años después, en 2021, pese a que fue considerada una “votación histórica”, el porcentaje apenas subió al 52%, de un padrón estimado de 144 mil personas.

Es decir, uno de cada dos ciudadanos simplemente no vota. Y lo más preocupante no es solo la cifra en sí, sino el hecho de que ese 50% ausente es, paradójicamente, el sector que más critica, más exige y más se queja del gobierno.

Sin embargo, al llegar el momento de ejercer su derecho y deber cívico, deciden quedarse en casa, indiferentes ante una elección que luego condicionará el rumbo de la ciudad por cuatro años.

Los factores que explican esta apatía ciudadana son muchos. Desde el desencanto con los partidos políticos, hasta la falta de perfiles que realmente conecten con la ciudadanía.

Candidatos reciclados, campañas sin propuestas reales y promesas huecas han abonado a esta creciente desconfianza, pero también hay una verdad incómoda. Y es que una parte de la ciudadanía prefiere renunciar a su voto, antes que asumir su responsabilidad en la construcción democrática.

Y no hay que perder de vista otro aspecto clave, que es la matemática electoral. En 2017, Morena ganó con 30,981 votos, muy por debajo del total del padrón. El PRD obtuvo 9,769; PAN, 9,467; PRI, 6,539; MC, 5,762; PT, 1,363 y PVEM, 859.

En 2021, Morena subió a 37,428 votos con la alianza PT-Verde, mientras que PAN-PRI-PRD juntos lograron 16,331. La pregunta que todos se hacen es si podrán repetir los números, aumentarán o simplemente el abstencionismo será nuevamente el ganador.

No deben perder de vista los partidos y los propios ciudadanos, que de ello también dependerá la distribución de las Regidurías en el próximo cabildo, que ha sido la verdadera pelea en lo político local.

La reflexión debe ser sencilla para usted, estimado lector: si usted no vota, otros decidirán por usted. Este domingo 1 de junio, la mejor forma de defender la democracia y exigir mejores gobiernos es acudir a las urnas. No hay excusas. No se puede pedir un cambio real si ni siquiera se participa en el proceso que lo hace posible.