Corporativismo sindical pretende resurgir en PR

El desfile de hoy 1 de Mayo en Poza Rica viene cargado de algo más que consignas laborales, pues aunque en teoría se trata de una conmemoración obrera, en la práctica se ha convertido en un escaparate político donde algunos actores sindicales buscan reposicionarse en la nueva arena del poder.

En este contexto, dos organizaciones históricamente vinculadas al priismo aparecen nuevamente en escena, ahora con la mira puesta en espacios de representación bajo las siglas de Morena; el detalle no es menor, se trata de sindicatos que durante años operaron bajo la lógica del viejo corporativismo, y que hoy intentan adaptarse, o al menos colocarse, en la narrativa de la llamada Cuarta Transformación.

Hoy viernes, ambos grupos buscarán medir fuerzas en el desfile, donde más que una conmemoración, el evento parece perfilarse como una demostración de músculo político, donde las porras, la movilización y la capacidad de convocatoria serán la verdadera encuesta en tiempo real.

Por un lado, la Sección 32 del SNTE ha sido señalada por promover incluso la idea de un “megapuente” escolar, condicionando actividades del lunes 4 para extender el descanso desde el jueves 30 hasta el miércoles 6; una estrategia que, más allá de lo administrativo, es interpretada por algunos como una forma de garantizar asistencia y mostrar poder de movilización, mientras se perfilan nombres como Daniel Covarrubias o Gaudencio Hernández Burgos rumbo a posibles candidaturas.

Sin embargo, el trasfondo no es menor. Entre una parte del magisterio crece el desencanto, señalan que las dirigencias sindicales no han logrado resolver demandas de fondo, mientras una base importante de trabajadores se identifica más con el discurso de la 4T que con las prácticas políticas que históricamente han acompañado a sus liderazgos.

Del otro lado, la Sección 30 de los petroleros busca recuperar protagonismo en la región, apostando a su tradicional capacidad de movilización. Su estilo, dicen algunos, sigue anclado en la vieja escuela de disciplina, acarreo simbólico y la fuerza de las porras como herramienta política; el nombre de Sergio Lorenzo aparece como figura central en esta disputa de visibilidad.

Lo anterior quedó constatado durante la semana que está transcurriendo con las manifestaciones que realizaron en el Hospital de Pemex, las cuales, a decir de los mismos trabajadores, debieron ser desde hace mucho tiempo atrás y no precisamente ahora, pues todo parece tener un trasfondo de tipo político, más que defender verdaderamente el derecho de los trabajadores.

El escenario, visto en conjunto, plantea una pregunta de fondo: ¿estamos ante una renovación real de las estructuras sindicales o simplemente ante un reacomodo de los mismos actores bajo nuevos colores políticos? Mientras tanto, el espectáculo del 1 de Mayo parece adelantarse más como una competencia de aplausos y consignas, que como una auténtica jornada de reivindicación laboral. Y en ese ruido, la política de siempre intenta colarse, una vez más, entre banderas, tambores y promesas recicladas.