Esperanza o más de lo mismo

Por mucho, uno de los mayores fiascos en el actual Gobierno Municipal de Poza Rica ha sido la figura de Damiana Leticia Dimede Almora, regidora de Morena, quien lejos de aportar algo positivo a la ciudad, resultó ser otro de esos “adornos” muy caros que todos los pozarricenses pagamos con nuestros impuestos.

Esta “muchachita”, quien parece sentirse más una muñequita de pastel que una servidora pública, se pasó cuatro años prácticamente como un vegetal dentro del ayuntamiento. No hizo absolutamente nada que valga la pena destacar.

Ni una sola de sus comisiones, incluida la que presidió de Parques y Jardines, mostró resultados o mejoras relevantes. El panorama urbano de Poza Rica, que hoy es de los peores en imagen, lleva su sello, o mejor dicho, su falta de trabajo.

Y por si fuera poco, mientras ella cobraba una jugosa remuneración mensual de más de 100 mil pesos, ni siquiera le bastó el dinero para abstenerse de abusar del poder que se le otorgó. En estos momentos de crisis por la tragedia de la inundación y la falta de agua que afecta a miles de familias pozarricenses, Damiana Leticia se despacha con la cuchara grande.

Según denuncias, utiliza las pipas de la CAEV para abastecer su casa y las de sus familiares, dejando en la indefensión a quienes tienen que pagar hasta 2 mil 500 pesos por un servicio que debería ser público y accesible.

Este descaro no solo es inmoral, sino que refleja la corrupción y el saqueo descarado que ha imperado en esta administración hasta sus últimos días. Mientras la ciudadanía sufre, esta regidora se ha dedicado a lucrar y a aprovecharse del poder público.

Poza Rica merece mucho más que “muñequitas de pastel”, quienes cobran sin trabajar y abusan de los recursos municipales. Ya es hora de que los ciudadanos exijan cuentas claras y que los servidores públicos cumplan con su verdadero deber, que es servir, no servirse, como lo han hecho la mayoría de los funcionarios de la presente administración.