Poza Rica, una mirada atrás
José Luis Rodríguez Badillo
La Cancha Bermúdez fue una excelsa Edificación construida en 1953, respuesta a la gran afición de los trabajadores petroleros y estudiantes por el basquetbol, el que cotidianamente ejercían en el local de la escuela Artículo 123 María Enriqueta desde 1946.
La disposición la tomó el Ing. Jaime J. Merino, Superintendente del Distrito Poza Rica de Petróleos Mexicanos, posteriormente a la participación del equipo local en el Nacional de Baloncesto en Puebla 1952, donde representó al estado de Veracruz, y obtuvo el privilegio de ser electo sede para organizar en 1953 el torneo en esta ciudad.
La Cancha Bermúdez considerado por jugadores, periodistas y conocedores del basquetbol como el Palacio a nivel nacional de este deporte por varios años, en donde el frenesí del baloncesto del país se vuelca como su nuevo santuario desde el año de 1953 y la inmensa Ola Verde sentó por quince años sus reales.
Desde la fundación de Poza Rica, la primera escuela, Artículo 123 contaba con una pequeña cancha de basquetbol con tableros de madera y un aro hechizo por trabajadores de la Compañía El Águila, la superficie de juego era de asfalto que se usa en las carreteras y las dimensiones fueron trazadas por los maestros efusivos del basquetbol, a quienes se les acredita ser pioneros de este deporte en el nuevo Campo Petrolero.
En 1946, al inaugurarse la escuela Artículo 123 María Enriqueta, se construyó una cancha con tableros de madera sostenida por una estructura de tubería, aros de varilla con ganchos para la malla y gradas estructurales con tablas de madera de asientos, superficie de concreto hidráulico excelente bien nivelado y rápida recuperación después de la lluvia.
Dentro de esta cancha se llevaron, además del torneo escolar, torneos de equipos de los diferentes Departamentos de trabajo de Petróleos Mexicanos, en donde se procuraba la calidad de juego, contratando a trabajadores de otras ciudades que fueran basquetbolistas para que los representaran y así poder obtener el anhelado título interdepartamental, de tal forma llegaron de toda la república, buscando una oportunidad de trabajar en la empresa de mayor expectativa en el país.
La primera Selección de Poza Rica a nivel nacional estuvo comandados por Jack Keer, flamante entrenador norteamericano que implantó las primeras técnicas de clase al equipo petrolero, con gimnasia, práctica de tiro a media distancia y la línea de castigo, estrategia de defensa y ataque, incluyendo dietas alimenticias, lo que asentó un alto nivel de competitividad, todo sobre la cancha de la escuela Art. 123 María Enriqueta.
Lo lamentable fue que Jack Keer volvió a su país, dejando el equipo listo para el Torneo Nacional de Primera Fuerza, en Puebla 1952, donde participó teniendo a Simón Villegas Becerra como delegado de Veracruz.
El Che, Simón Villegas, llevaba la instrucción del Ing. Jaime J. Merino de solicitar la sede del torneo Simón Villegas 1953 en Poza Rica, lo que cabildeó en Puebla con algunos de los estados participantes, logrando el compromiso de la mayoría, en tanto el equipo Veracruz logró una modesta posición, pero en el Congreso que se celebró el último día del torneo, ganó el objetivo de ser sede para el próximo año, al tener firmada el acta de la sección del Congreso, en donde se acordó la sede sería Poza Rica, llamó al Ing. Merino.
Regresaron con los periódicos que en ocho columnas decían “Nos Vemos en Veracruz”.
Nadie imaginó que en el Departamento de Construcción y Mantenimiento se hacía la maqueta y planos de una flamante Cancha Deportiva con techo de bóveda, que integraba una magna y sorprendente edificación deportiva, con vestidores, ducha con regaderas de agua fría y caliente, dos niveles con cinco dormitorios cada uno para jugadores.
Además el proyecto presentaba un foro para usos múltiples, el que contaría con un juego de cortinas tipo teatro con un movimiento a base de motores eléctricos, iluminación con varios tonos y reflectores en varios lugares, al que se le anexarían muchas más bondades arquitectónicas de vanguardia.
El Proyecto integraba un juego de planos para los sistemas eléctrico, hidráulico y sanitario, que llevaban al detalle de su construcción, en secciones y cortes de las gradas, cimentación, muros y columnas de concreto hidráulico, los detalles de los escalones tuvieron especial cuidado, contaría con casa para el encargado de esta, los planos denotaban accesorios para el juego de basquetbol con los adelantos de vanguardia deportiva que ya eran usados en los Estados Unidos.
Para iniciar la edificación, previo se desmanteló una galera que se usaba como un salón de fiestas y bailes populares que estaba sobre la calle Ocho Norte, que era de tubería metálica, más tarde, entró maquinaria para desplantar la superficie en donde los topógrafos trazarían la cimentación y el área en donde se excavó para la superficie del área de juego, que estaba a desnivel profundo de la superficie de la calle.
Después de construirse la cimentación, se desplantaron las columnas de tubería para enlazarse con la estructura del techumbre curva, que se realizó en el taller de soldadura con apoyo de especialistas paileros, de forma paralela.
Mientras en Estados Unidos, bajo medidas del plano del proyecto, se preparaba la duela para el piso del área de juego, los tableros de material transparente, que se adquirieron en aquel país bajo normatividad de la NBA, los tableros rectangulares con 1.05 mts. de alto y 1.80 mts. de largo, los aros canastas y sus respectivas redes, los relojes, el marcador de los treinta segundos de posesión de balón, y de juego que van en minutos y segundos en forma descendiente, la chicharra, entre otros accesorios que se empacaban para enviarlos a Poza Rica.
Los aros con diámetro de 45.7 cms., del que cuelga una red.
Algo sobresaliente fue la madera que se colocaría sobre las bancas de concreto, fue con ondeo ergonómica longitudinal que evitaba deformación de la columna vertebral, soporte único en el país.
Una vez colocada la estructura metálica para la techumbre con láminas de asbesto, se colgaron otras estructuras para instalar los tableros, con una articulación y sistema para levantarse en caso de otro evento en el que los citados tableros no fueran necesarios.
Las puertas que daban paso a los vestidores de los equipos tenían tapiz que amortiguaba algún golpe de jugadores.
Con todo esto avanzado llegó el momento de instalar la duela, que fue lo que más se admiró de este inmueble, la que había llegado en tres aviones fletados desde Estados Unidos a Poza Rica, en donde estuvo presente el Ing. Jaime J. Merino, el que cotidianamente visitaba la obra por la mañana y tarde para verificar los avances de la magna obra, quien vio paso a paso cómo se levantó la magna cancha hasta su conclusión.
Presenció cómo los técnicos y personal especializado situaba pieza a pieza los tablones de las bancas e inolvidable duela, certificó la nivelación al dejar caer un balón en diferentes puntos y este no rodaba, posteriormente lo rebotó a petición de los técnicos, teniendo la respuesta de una excelente área para jugar el basquetbol y otros deportes.
Mientras se colocaban los accesorios, como cronómetro, reloj, tableros y bocinas de altavoz, se daba el acabado con pintura en las estructuras de concreto y metal, se hacían pruebas de iluminación cuando se entraba al mes de febrero de 1953; el exterior del inmueble lucía en la esquina de las calles Dos Oriente y Ocho Norte en donde quedaron los locales comerciales debajo de las gradas, entre otros estaban la Inmobiliaria Bustamante, que exhibía una maqueta del fraccionamiento Jardines de Poza Rica, la tienda de deportes El Hit, de Don Raúl Gibb, Relojería La Hora Exacta, Camisería Marín, del futbolista Cruz “El Chato” Marín.
Al entrar por esa esquina al interior, existían dos vitrinas, una por cada lado de la rampa de acceso a las gradas, donde se exhibían los trofeos logrados.
De esta forma, la flamante cancha estaba lista luciendo como un señorial gigante en el corazón de la colonia Obrera, su inmensa cúpula se podía observar desde cualquier punto de la ciudad de forma simplemente regia e impresionante.
El día de su inauguración fue el 18 de marzo de 1953, dentro del marco del decimoquinto de la Expropiación Petrolera, estuvieron presentes el Lic. Marco Antonio Muñoz Turnbull, gobernador de Veracruz, Ing. Antonio J. Bermúdez, Director de Petróleos Mexicanos, Sr. Pedro Vivanco García, Presidente Municipal de Poza Rica e Ing. Jaime J. Merino, Superintendente del Distrito Poza Rica, entre otros más.
El programa de inauguración inició a las doce del día con las gradas llenas; el Ing. Antonio J. Bermúdez fue quien la inauguró, poniéndola a disposición de eventos del pueblo de Poza Rica. Más tarde se presentó un programa a base de tablas de calistenia por niños y jóvenes de la academia de basquetbol que preparó Simón Villegas; así, por primera vez en esta hermosa cancha se escucharon los primeros aplausos de una audiencia llena de beneplácito.
Desde ese día, la cancha quedó bajo la administración del señor Horacio Estrada, los locales comerciales daban de frente a la calle Ocho Norte, el conserje de esta fue Don Benigno, cuando perdió la vida llegó don Ricardo Martínez Luna, quien se conocía cariñosamente como Don Richard; todo un personaje.
El 19 de marzo por la noche se inauguró el Torneo Nacional de Basquetbol en donde se presentó un lleno total, que aplaudieron a las mismas personalidades y en especial al Ing. Antonio J. Bermúdez, cuando lanzó la primera bola al aire con lo que inició el certamen, observándose la admiración de jugadores, delegados, directivos, árbitros y público en general, que alargaron el evidente adelanto a la época un par de décadas en México, lugar donde el equipo Ola Verde embelesó y sentó sus reales en los quince años que estuvo de pie.
Sobre su duela estuvo la calidad total deportiva, tal que le dio cabida al sensacional equipo de The Harlem Globetrotter con su magistral magia y destreza por varias ocasiones.
El afamado entrenador de la Ola Verde y Selección Nacional de basquetbol, Agustín “Auggie” García Arríala, Manuel Raga Navarro, Carlos “Aguja” Quintanar Roan, El Ballet Cardell, de la eminente Prof. Cristina Cardell Breton, bastoneras de escuelas de Estados Unidos, Pedro Infante, Holiday on Ice, Box, los viernes de lucha libre y su estela de luchadores precedidos por el legendario Santo el enmascarado de Plata.
Después de la partida del Ing. Jaime J. Merino a los Estados Unidos, se vinieron las malquerencias políticas y se ordenó su desmantelamiento, sorprendente fue ver en agonía la histórica Cancha Bermúdez, siendo un inmueble espectacular en el mundo del basquetbol y otros espectáculos, se ejecutó la orden y se tiró sin la mínima piedad en 1968, dejando un vacío en el deporte nacional y añoranza en la sociedad de Poza Rica y anulando el basquetbol de calidad y alto nivel.
El reclamo de los deportistas de primer nivel, amateurs y académicos fue directa, emotiva y muy objetiva, al reprochar la injusta y nada argumentada decisión, para el desarme de la emblemática Cancha Bermúdez, la sociedad también manifestó inconformidad, y tuvo fuerte reclamo con particular desdén, aunque cierto es que jamás retaron directamente la decisión sórdida y dolosa, todo fue ignorado ante una impotencia absoluta bajo el engaño de una nueva y moderna Plaza Cívica.
Mientras la piedra estaba en agonía, nuestros sueños de disfrutar eventos de alto nivel fueron robados para siempre, todo quedó anulado y perdido para siempre, el desamor político tuvo un lamentable triunfo sin sombra de duda, el deporte quedó desnudo y aniquilado para siempre, estragos aún presentes.
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