Descontento entre maestros

No cabe duda que Adanely Rodríguez, la próxima alcaldesa de Poza Rica, tendrá que emplearse a fondo desde el primer día de su gestión. Su cabildo estará conformado por personajes que, por decirlo suavemente, resultan ser unas “fichitas” con historial político cuestionable y múltiples cambios de lealtad.

Un caso paradigmático es el de Héctor Martínez Probo, quien llega a la regiduría abanderado por el PT. Pero quienes conocen la política local saben que su recorrido es más bien un rompecabezas de alianzas y traiciones, pues antes de creerse político fue chofer de la desaparecida ATPC, se integró a los comités de Fausto Dávila, a quien posteriormente traicionó, y terminó aliándose con el expresidiario Rogelio Franco Castán en el PRD. Juntos incluso traicionaron al histórico político Pepe Yunes durante la alianza con el PRI.

Martínez Probo no se detuvo ahí, sino que logró apropiarse de los comités que había conformado Fausto Dávila, los vendió al ahora diputado federal Javier Velázquez Vallejo, y gracias a ello ingresó a las filas de Morena, donde alcanzó el cargo de Director de Tránsito y Vialidad en la actual administración. Desde esa posición negoció su actual regiduría con el PT, partido que ha sido utilizado como botín político por personajes como Rogelio Quiroz Pulido y otros integrantes del próximo cabildo.

Lo preocupante no es solo su historial, sino el contexto que ya conocen los pozarricenses, es decir, calles inundadas de ambulantes, caos en las terminales de taxis y comerciantes afectados. Con personas como Martínez Probo en el cabildo, la pregunta surge de inmediato: ¿realmente cambiarán las cosas en Poza Rica?

La responsabilidad recae en Adanely Rodríguez. De ella dependerá imponer disciplina, priorizar el interés ciudadano sobre los acuerdos políticos personales y limpiar la imagen que deja la administración saliente. De lo contrario, los antecedentes y las “fichitas” de varios miembros del cabildo podrían condenar a la nueva administración a repetir los mismos errores que la población ya conoce.

En política local, la experiencia demuestra que la historia rara vez perdona, y Poza Rica observa atentamente si su nueva alcaldesa logrará meter en cintura a sus regidores y transformar en resultados concretos lo que hasta ahora ha sido solo una serie de alianzas y oportunismos.