Descontento entre maestros

Tal parece que en Poza Rica la temporada navideña arrancó con un recordatorio de que las promesas políticas no siempre se cumplen. Las familias afectadas por las inundaciones del pasado 10 de octubre decidieron que no pasarán una triste Navidad y ayer, con determinación y algo de ingenio, paralizaron el tráfico durante siete horas en el puente Cazones 1.

Su exigencia es clara: la Secretaría de Bienestar debe entregar el segundo apoyo prometido por la presidenta Claudia Sheinbaum. Y no se trata de un capricho, pues para estas familias ese dinero es más que un apoyo; es el equivalente a su aguinaldo, lo que les permitirá comprar un pollito, unos refrescos y, por qué no, hasta un caguamón para intentar rescatar algo de alegría en medio de la tragedia.

Lo que llamó la atención durante el paro fue la ausencia total de las autoridades, ya que ni la delegada Estefanni Galassi Gómez ni Juan Javier Gómez Cazarín dieron la cara. Mandaron a un “segundón” a tratar de negociar, quien rápidamente recibió un cuerno simbólico y fue mandado a descansar.

Finalmente, tras siete horas de bloqueo, los manifestantes levantaron el paro, pero dejaron una advertencia clara: si el jueves 27 de noviembre no reciben su apoyo, cerrarán todos los accesos al municipio.

Sobre advertencia no hay engaño. Y aquí entra el punto político: tanto la presidenta Sheinbaum como la gobernadora Rocío Nahle deberán recordar que estos apoyos no son simples trámites burocráticos. Para las familias afectadas representan un respiro económico y un poco de dignidad en una situación que el gobierno debió atender con mayor prontitud. La Navidad no espera, pero las autoridades sí parecen hacerlo.

En Poza Rica, las familias afectadas por las inundaciones ya se cansaron de tantas promesas rotas y recuerdan que la política no es solo política; es, a veces, la diferencia entre un plato en la mesa o un paro en las calles durante siete horas, donde decenas de automovilistas apostaron a la paciencia, porque sin deberla ni temerla fueron quienes pagaron los platos rotos.