José Luis Rodíguez Badillo – Cronista Municipal

La Cruz Roja Mexicana fue fundada el 21 de febrero de 1910, cuando Don Porfirio Díaz, presidente de nuestro país, otorgó a la Cruz Roja el título de Institución de Utilidad Pública. Históricamente su inicio fue sin camillas, ambulancia ni uniforme, desde entonces es de gran ayuda a la sociedad, de diez servicios de ambulancia en nuestros días, siete son de la benemérita Cruz Roja y atiende a poco más de un millón de personas en todo el país por año, y desde entonces se han creado más de quinientas delegaciones en los treinta y dos estados.

En Poza Rica se instaló en el año de 1934, recién se había escalado al rango de Congregación de la Villa de Coatzintla, nació gracias a la iniciativa de algunos trabajadores de la compañía El Águila de actitud benévola y altruista.

Cuando la actividad petrolera se desarrollaba con grandes expectativas dentro del fértil bosque tropical de Poza Rica, la única atención médica que existía era para empleados extranjeros de la compañía El Águila. En contraparte, los trabajadores tenían un servicio médico de manera nimia, se daba en una pequeña estructura de madera construida con un diseño arquitectónico en forma de una cruz, a la que se le incorporaron los colores similares a los de la Cruz Roja, pero muy lejos de su concepto y enlace formal, que tenía cinco módulos.

En la alborada del año de 1933 llegó procedente del Distrito Federal a la antigua Poza de Cuero el Dr. Rodolfo Sánchez Casco, quien fue recibido en por el Agente Municipal en el Kilómetro 52, el joven galeno nativo de Nicaragua había hecho sus estudios de medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México, y de quien se dice fue el primer doctor de la Cruz Roja, su enfermero y asistente fue el chico llamados Edmundo Cárdenas Álvarez, que después partiría a la ciudad de Xalapa a estudiar la Normal, y en 1951 fuera uno de los regidores que constituyeron el Primer Consejo Municipal de Poza Rica cuando logró su municipalización.

El par de jóvenes son reconocidos como los pioneros de la medicina en Poza Rica.

Asimismo, es de recordar con añoranza a los niños de la Escuela Art. 123 y miembros de la Juventud de la Cruz Roja para la Higiene, Enfermería y Civismo en el año de 1934, cuyo abande- rado de niño fue Emilio Salgado Zubiaga. La atención médica se dio a la población y trabajadores de la compañía El Águila hasta 1938, después de la expropiación la Cruz Roja se reinstaló oficialmente, y desde aquel tiempo existe en Poza Rica.

La ubicación fue en el centro del campo petrolero de Poza Rica, junto a la casona de madera que fue el recinto sindical y junto de los billares de Don Juan Matuk, muy cerca quedaba el parquecito Lázaro Cárdenas a un costado del arroyo El Huéleque y al pie del Cerro del Abuelo, tenía un cercado perimetral y la puerta peatonal era de manufactura artesanal.

Hoy en día todo esto ya no existe al ser edificados los Multifamiliares y el Parque Infantil. Como referencia, en la periferia había farmacias de servicio, de las más surtidas eran La Castilla del Sr. Elías Loya Gamundi, El Águila del Dr. Rodolfo Sánchez Cascos y la Guadalupana de Don Andrés Vázquez Lozano.

La primera sede de la Cruz Roja estaba integrada por cinco cubículos de socorro: una fue Hospitalización, Oficina Administrativa, Curaciones, Recepción y Servicio Sanitario, que fue un orgullo para la sociedad, se inauguró el 22 de junio de 1938, al que asistió Miguel Alemán Valdéz como gobernador del estado de Veracruz y al mismo tiempo en representación del presidente de México, Lázaro Cárdenas, fue realidad gracias al apoyo de la Sección 30 del Sindicato Petrolero, y se logró que esta fuera registrada como Delegación oficial, tiempo en era Secretario General del gremio petrolero Don Raúl Lara Mendoza, que posteriormente fue presidente municipal de Poza Rica.

En apoyo a la Cruz Roja se in- tegró un Consejo Local de Administración, el que fue encabezado por el Dr. Carlos Ortiz Llanos de presidente, como secretario estuvo el Sr. Joel Gallardo Salas, otros integrantes fuero Lorenza Mendiola Vélez, Manuel Vallejo Herrera, Raúl Lara Mendoza y Marcelino Reyes hijo. Simultáneamente, se instituyó un comité de damas de nobles propósitos constituido principalmente por las esposas de integrantes del Consejo: Lucila Becerra de Lara, Delia Mendiola, Enriqueta V. de Vallejo, quien fue la presidenta, Sofía España la Tesorera, Juana B. de Castelán, entre otras más.

En ambas organizaciones se firmaron las actas correspondientes, hoy testimonios de su creación y benefactoras acciones. Además del Consejo Administrativo y las damas voluntarias, quienes daban apoyo altruista y jugaban un papel importante las veinticuatro horas del día, eran quienes trabajaban como soco- rristas, camilleros y operadores de ambulancias, época en que se tenían conciencia y vocación de servicio; alumnos, docentes, comerciantes y la sociedad, en especial los trabajadores petroleros.

También existió en esa época la ACJM formado por jóvenes de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, a quienes se les invitó a colaborar y fueron brazo importante en las colectas de la Cruz Roja, y que a la postre se integraron varios para atender la ambulancia, tropa de jóvenes que nada sabíamos de asistencia médica y sin desarrollo en el manejo de un herido, pero aun así le entraron a ser parte de la Cruz Roja, era momento de coadyuvar con solo la venia de Dios.

La actividad de los socorristas fue mejorando con el paso del tiempo, atrás quedó la imagen que daban sin uniforme, incluso, muchos salían de trabajar de Petróleos Mexicanos, y se integraban a la tarea con la ropa de color caqui, fueron tomando pericia para el manejo y traslado de enfermos gracias al adiestramiento que dieron los médicos en ratos de ocio y tranquilidad.

Fue así que aprendieron a inmovilizar heridos, poner férulas, vendajes y entubar durante el traslado.

¡Vocación ejemplar!

Es de notar la mano benévola de Petróleos Mexicanos para los años cuarenta, a la par del hospital de esta empresa, se edificaba un nuevo nosocomio de alto nivel para la Cruz Roja entre de la periferia del Pozo urbano Poza Rica No. 47, el nuevo local, para precisar su ubicación en la colonia Obrera, estuvo en la esquina que forman las calles Dos Oriente y Seis Norte en donde estaba la entrada principal.

Por instrucciones del Ing. Jaime J. Merino, Superintendente de la paraestatal, se daba gasolina gratuita todo el tiempo a las ambulancias, incluso, eran reparadas dentro del taller de Combustión Interna con su prioridad, si por alguna causa se quedaban descompuestas, se enviaba personal en donde estuvieran a repararlas.

¡Qué tiempos, sí que se añoran!

De esa forma, las dos flamantes ambulancias modelo 1951 y 1954 daban servicio de calidad y con ejemplar calidez, tenían el lema de la Cruz Roja expuesto por los costados de las unidades y con añoranza se recuerda, Caridad y Patriotismo, que en aquel tiempo era todo un orgullo nacional.

En Poza Rica se vivía una época de ejemplar altruismo, los médicos y enfermeras ofrecían un día entero de servir a los más necesitados, en el autoclave del hospital de Petróleos Mexicanos se prestaba apoyo para esterilizar los instrumentos de cirugía diariamente, sin mayor trámite, donaban gasas, vendas, batas para enfer- mos y un sinfín de necesidades con el que se auxiliaba a la querida institución.

Para los años sesentas, se mantenía la misma concepción de servicio y el lazo de unión con el hospital de Petróleos Mexicanos, el nuevo Superintendente era el Ing. Luis Manuel Contreras Rodríguez.

Las colectas eran muy frecuentes y el petrolero siempre presto para ayudar, en el perímetro del parque Juárez, se llevaba a cabo la donación bajo el concepto del Kilómetro del Peso, ¡Cuando este valía y poseía poder de adquisición!, se colaboraba con una moneda de un peso, que se ponía una junto a las otras como eslabones y hasta que se le daba vuelta a las cuadras, colecta a la que los estudiantes aportaban gracias a la radio que hacia la invitación con el promocional que pegajosamente decía “Nadie es tan pobre que no pueda ayudar, ni tan rico que no la pueda necesitar”.

Pero su slogan oficial de Cruz Roja en todo el país era en esa época “Seamos Todos Hermanos”.

Se puede considerar que la modernidad de la Cruz Roja inició 10 de noviembre de 1978, cuando se cambió de sede al edificio actual sobre la Avenida Presidente Lázaro Cárdenas, en donde ha tenido altas y bajas en el apoyo, tiempo en que la gente menos da, y es que, a decir de la verdad, la mayoría de trabajadores al servicio del Seguro Social, ISSSTE y Pemex, por eso pocos voltean a su ayuda.

Entre otros grupos de ayuda, estuvo muy cerca, el de las damas de esposos de la Amiteep, que ya se olvidaron de esa dignificante tarea.

La espontaneidad de ayuda debe ser, nadie sabe cuándo la necesitaremos.

¡No olvides de ayudar en sus colectas!

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Por ALF