El domingo 1 de junio, Poza Rica vivió una intensa jornada electoral que dejó claro que la democracia no siempre deja contentos a todos. Tras los resultados preliminares, donde el candidato Emilio Olvera resultó el virtual ganador de la contienda por la presidencia municipal, las reacciones no se hicieron esperar, especialmente por parte de quien quedó en segundo lugar, la candidata de Morena, Adanely Rodríguez.
Adanely Rodríguez ha declarado abiertamente que Morena no reconoce los resultados, deslegitimando el proceso y colocando bajo la lupa la actuación del órgano electoral. El mensaje es claro, si no ganamos, hubo fraude.
Por su parte, Emilio Olvera fue contundente al señalar: “La voluntad del pueblo se debe respetar”. Y no está equivocado, porque en una democracia, guste o no, la voz del pueblo es soberana.
Sin embargo, el momento más delicado lo vive ahora el árbitro electoral. El consejero del OPLE en el Distrito 05, José Barbosa Tello, defendió el proceso, asegurando que no existió ninguna irregularidad y que no se puede poner en duda el trabajo del organismo.
Una afirmación que suena firme, pero que podría tambalear si Morena logra que se abra la revisión voto por voto y casilla por casilla. Porque aceptar esa revisión sería, en los hechos, aceptar que el proceso requiere verificación y, si en esa revisión emergen inconsistencias, el OPLE quedaría en una posición incómoda, debilitado frente a la opinión pública y con su credibilidad colgando de un hilo.
Hoy será un día decisivo. Morena podría presentar formalmente la solicitud de revisión total. Y entonces no solo se trata de contar votos, sino de contar con confianza.
La frase popular lo resume con crudeza: “Palo dado, ni Dios lo quita”. Pero en política, sobre todo cuando se trata de poder local, hasta los palos se disputan. Lo importante es que quien pierda, lo haga con dignidad y, quien gane, gobierne con responsabilidad.
