En los últimos ocho años, los proyectos turísticos de Poza Rica han quedado más en el terreno de las elucubraciones mentales que de la realidad, pues las promesas de un parque acuático, un teleférico o incluso un estadio de beisbol con plaza comercial nunca se concretaron; cada administración ha llegado con grandes discursos y folletos de proyectos, pero la ejecución ha brillado por su ausencia.
Los dos últimos alcaldes, Javier Velázquez y Fernando Remes, apodado “El Pulpo”, dejaron claro que el turismo no estaba en sus prioridades, y sus regidores y directores mostraron, por decir lo menos, una pasividad preocupante. Como resultado, Poza Rica dejó de ser el parador turístico que alguna vez conectaba a los municipios conurbados Papantla, Tuxpan, Tecolutla y Cazones con sus playas y destinos culturales.
Hoy, el panorama no pinta muy distinto; la actual regidora encargada del ramo, Gabriela Palacios, aún no ha mostrado un plan claro ni acciones contundentes que puedan revertir este declive histórico. Por el bien de la ciudad, habrá que esperar que logre impulsar propuestas concretas que no se limiten a la vida nocturna, es decir, antros y centros nocturnos o proyectitos que solo fomenten el vicio, como Poza Rica Vive tu Noche, sino que realmente ofrezcan atractivos culturales, artísticos y recreativos de calidad, como algunos festivales que sí se realizaron en administraciones anteriores.
Y es que Poza Rica no necesita solo luces y antros: necesita proyectos que revaloricen su identidad y su potencial económico como centro de turismo de negocios y cultural; si esto se logra, habrá esperanza de que la ciudad recupere, aunque sea parcialmente, el rumbo perdido durante casi una década. Mientras tanto, queda la sensación de que las promesas siguen siendo más ilusiones que realidad, y que para volver a ver a Poza Rica como un parador turístico de referencia, aún hay mucho por hacer.
