Hartazgo cobró factura al PRI

Por años, el Partido Revolucionario Institucional fue una de las principales fuerzas políticas en Poza Rica. Sus estructuras, liderazgos y presencia territorial marcaron buena parte de la vida pública del municipio; sin embargo, los resultados de la última elección municipal dejaron al descubierto una realidad que pocos dentro del priismo quieren reconocer: la gente se cansó de tantos malos gobiernos.

El hartazgo ciudadano hacia el tricolor quedó reflejado en las urnas. En la elección de presidente municipal de 2025, el PRI apenas alcanzó 2 mil 794 votos, una cifra que lo colocó solamente por encima del Partido Verde Ecologista de México, que obtuvo mil 128 sufragios. Poco faltó para que el partido que durante décadas dominó la política local terminara en la última posición entre las fuerzas participantes.

Más que un simple resultado electoral, estos números representan una señal de alerta para un instituto político que atraviesa una profunda crisis de identidad, liderazgo y organización. El PRI en Poza Rica parece caminar sin rumbo claro, mientras sus antiguos cuadros observan cómo se reduce una estructura que en otros tiempos parecía imbatible.

Resulta llamativo que muchos de quienes hicieron carrera política, ocuparon cargos públicos y construyeron su trayectoria bajo las siglas del priismo, hoy prefieran mantenerse alejados o incluso deslindarse de ese pasado.

La historia política suele ser así: cuando un partido deja de representar una opción competitiva, algunos de sus integrantes buscan nuevos espacios antes que asumir responsabilidades sobre el desgaste acumulado.

Pero el caso del PRI debe servir como una advertencia para quienes actualmente ostentan el poder. La política tiene ciclos y la confianza ciudadana no es permanente. Los gobiernos y partidos que pierden contacto con la gente, que caen en la soberbia o que dejan de escuchar las demandas sociales, tarde o temprano enfrentan el mismo juicio en las urnas.

El crecimiento electoral de algunas fuerzas políticas en la pasada elección tampoco debe interpretarse como una garantía de permanencia. Cada proceso es distinto y la ciudadanía cambia sus preferencias conforme evalúa resultados.

Quienes hoy celebran avances deben recordar que en política ningún triunfo es eterno y que la soberbia suele ser uno de los principales enemigos de quienes llegan al poder.

Lo que vive el PRI en Poza Rica parece una debacle difícil de revertir en el corto plazo. Si en una próxima contienda logra repetir los 2 mil 794 votos obtenidos recientemente, probablemente será considerado un resultado favorable dentro de su actual realidad, porque ahora el PRI apesta.