QUIEREN RESUCITAR LÍDERES MAGISTERIALES

Desde muy temprano, como en los viejos tiempos, trabajadores de la Sección 32 del SNTE volvieron a tomar las calles y, para quienes vivieron la época del predominio priista, la escena resultó familiar: un sindicato que durante décadas fue considerado uno de los más poderosos de Veracruz, cuando el liderazgo moral de Juan Nicolás Callejas Arroyo ejercía una influencia tal que incluso podía desafiar a los gobernadores en turno.

La versión oficial de la movilización habla de la defensa de los derechos del magisterio. Sin embargo, en los pasillos políticos circula otra lectura diferente: que el verdadero fondo del conflicto no es únicamente laboral, sino el control de la USICAMM, un sistema que precisamente busca transparentar los procesos de ingreso, promoción y cambios de adscripción.

Para muchos observadores, el descontento radica en que la USICAMM cerró espacios a las viejas prácticas mediante las cuales dirigentes sindicales y operadores políticos tenían amplia influencia en la asignación de plazas y movimientos laborales. Si ese diagnóstico es correcto, la inconformidad tendría mucho más que ver con la pérdida de poder que con la defensa de los derechos de los trabajadores.

En ese contexto, también han surgido señalamientos sobre presuntos intereses personales de algunos dirigentes, como Daniel Covarrubias, de quien corren versiones que apuntan a que buscaría la regularización de la situación laboral de su hijo, al que no ha podido basificar. Lo cierto es que, cuando quienes encabezan una protesta enfrentan cuestionamientos de esa naturaleza, la legitimidad del movimiento inevitablemente queda bajo escrutinio.

Otro de los reclamos recurrentes es el deterioro de los servicios del ISSSTE; esa crítica tiene sustento en las múltiples quejas de derechohabientes por la atención médica. No obstante, también persisten denuncias ciudadanas sobre presuntas redes de gestores que lucran con incapacidades médicas, cambios de actividad y otros trámites administrativos.

Si esas prácticas existen, representan una corrupción que también debería combatirse con la misma energía con la que se exige mejorar el servicio. Al final, la pregunta es inevitable: ¿la movilización busca transformar el sistema educativo o recuperar los privilegios que durante años hicieron del sindicato un poder paralelo?

Y mientras el calendario político comienza a avanzar, no faltan quienes ven en dichas manifestaciones el preludio del regreso de viejos actores que se resisten a desaparecer de la vida pública. En política, los dinosaurios rara vez se extinguen por completo; simplemente esperan el momento propicio para intentar volver al escenario… y si lo dudan, pregunten al profesor Gaudencio Hernández Burgos.