Esperanza o más de lo mismo

En esta semana, mientras en los pasillos de la Secretaría de Educación de Veracruz se reactivaban las auditorías para detectar y sancionar a los “aviadores” maestros que cobran sin presentarse a laborar, en los salones del poder se movían piezas clave del tablero político magisterial.

Poza Rica, por supuesto, no es la excepción en esta práctica añeja que ha sobrevivido a todos los gobiernos, sin distinción de siglas.

Por otro lado, en un movimiento que pocos dejaron pasar desapercibido, el equipo político de Juan Nicolás Callejas sostuvo una reunión directa con la gobernadora Rocío Nahle, ignorando abiertamente a Claudia Tello, quien es la titular de la Secretaría de Educación en Veracruz y quien aunque ostenta representación de la 4T en la Cámara Alta, parece cada vez más aislada del juego real de poder en Veracruz.

Mismos maestros comentaron que esta acción es una cortesía política o el preludio de una renuncia disfrazada de dignidad. Pues todo parece apuntar a lo segundo, a menos que Claudia Tello decida tragarse el desaire que le hicieron ambos líderes del sindicato más grande de maestros en Veracruz.

Porque si algo quedó claro en ese encuentro, es que no todos en Morena están jugando en el mismo equipo, y que en la recomposición interna del movimiento magisterial hay favoritos y hay relegados.

Según declaraciones del secretario general de la Sección 32 del SNTE, Daniel Covarrubias, los temas en la mesa fueron los derechos laborales, mejores condiciones para el magisterio y el fortalecimiento del sistema educativo.

Nada fuera de lo políticamente correcto. Pero entre líneas, surge la incógnita: la gobernadora les preguntó a sus interlocutores ¿por quién votaron en la pasada elección?

Porque, si bien el voto es secreto, los maestros históricamente han sido institucionales, y en Poza Rica dejaron sola a la candidata oficial de Morena. Lo mismo sucedió en otros municipios, donde la estructura del magisterio simplemente no se activó como se esperaba.

No hace falta ser adivino para suponer que algún reclamo hubo, aunque no se haya ventilado públicamente. Así, entre auditorías a maestros ausentes y reuniones cargadas de señales políticas, el magisterio en Veracruz vive tiempos de reacomodo. Y como en toda transición, algunos suben, otros caen y algunos más esperan la señal para salir por la puerta trasera.