Esperanza o más de lo mismo

La Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) está sacudiendo el avispero. Lo que durante años fue una verdad a voces —plazas fantasma, aviadores y comisionados eternos— finalmente comienza a investigarse, y no por voluntad propia, sino por presión social, política y sindical.

Luego de que se constatara el abandono en muchas escuelas durante la administración de Zenyazen Escobar, actual diputado federal y eterno aspirante a gobernador, la Dirección de Recursos Humanos de la SEV ha iniciado una auditoría estatal que abarcará escuelas y oficinas en todo Veracruz.

Una revisión profunda que busca exhibir lo que todos sabían, pero pocos se atrevían a tocar: el sistema educativo fue convertido en moneda de cambio político, y las consecuencias las siguen pagando los niños veracruzanos.

Casos hay muchos, pero Poza Rica se lleva el reflector con historias como la del maestro Gaudencio Hernández Burgos, supervisor de la zona escolar 040 desde hace casi quince años, pero del que pocos recuerdan haber visto en su función.

Según testimonios de los propios docentes, el verdadero encargado era el esposo de una tal Paty Yorio. Sin embargo, bastó el rumor de la auditoría para que el supervisor se presentara, como por arte de magia, la semana pasada en su puesto.

La presión vino también del sindicato, la Sección 32 del SNTE, que realizó reuniones regionales simultáneas en todo el estado para exigir las plazas que —según Rocío Nahle— sí existen, pero están en manos de comisionados o aviadores.

La entonces candidata y hoy figura central en la política estatal ha tomado el asunto como propio y, según se dice, preside reuniones cada miércoles con directivos del sector educativo. Fue ahí donde anunció la auditoría de Recursos Humanos.

Claudia Tello, secretaria de Educación, intentó inicialmente redirigir a los comisionados hacia las escuelas con plazas vacías. Pero se topó con resistencia: tomaron las oficinas centrales de la SEV, una medida que pareció un mensaje claro del llamado “equipo político” que durante años operó con impunidad bajo Zenyazen Escobar.

Aquí es donde se pone interesante el juego de poder. A diferencia de su antecesor, Claudia Tello no parece dispuesta a negociar con los viejos operadores del sistema, y mucho menos a entregar cargos por cuotas.

El “equipo político” de Escobar, Juan Callejas Roldán y Daniel Covarrubias, no entendió que el modelo cambió. Zenyazen Escobar jugó durante años a ser el candidato eterno, alimentando a su estructura a costa del erario. Pero Claudia Tello no va por ahí.

Y quizá el golpe maestro vino desde arriba. Rocío Nahle, más observadora y con visión de poder real, les volteó la tortilla, como dicen en los pasillos de la SEV. No solo impulsó la auditoría, sino que también dejó claro que no hay perdón ni olvido para quienes coquetearon con el yunismo. La alianza del “equipo político” con los Yunes durante el proceso interno de Morena no ha sido olvidada por la actual candidata al Gobierno del Estado.

Mientras tanto, en muchas escuelas los niños siguen sin maestros, y los verdaderos docentes continúan cargando con el abandono institucional. La auditoría está en marcha, y se tiene que ver hasta dónde llegará y a quiénes tocará realmente. Porque si esta limpia se detiene en los eslabones más débiles, todo será una simulación más en la historia política de Veracruz.