Días atrás, el diputado federal, Javier Velázquez Vallejo, dejó la comodidad del aire acondicionado y, aparentemente a regañadientes, salió a caminar junto a la candidata de Morena a la alcaldía de Poza Rica, Adanely Rodríguez.
La imagen llamó la atención, no tanto por su presencia, sino por lo que representa —un jalón de orejas de alto nivel dentro del partido guinda—, que ya no puede darse el lujo de ver cómo sus operadores de confianza abandonan el barco.
Y es que los vientos, a pesar de que siguen soplando a favor, varias piezas clave del equipo político del diputado federal decidieron darle la espalda a la candidata morenista. El caso más sonado y más incómodo es el de Lili Carballo, hija de la exsíndica María del Carmen Carballo. Al no lograr la candidatura, optaron por cruzar de acera y hoy están apoyando abiertamente al candidato de Movimiento Ciudadano, Emilio Olvera.
La fractura interna en Morena es evidente y más le valdría a Velázquez Vallejo que Adanely Rodríguez logre una victoria con amplio margen, porque si el resultado no favorece al partido, la factura política no tardará en llegar… y no solo para los “traidores”.
La actual regidora morenista, Marisol Hernández, también está en la mira de quienes empiezan a hacer cuentas de lealtades y deslealtades.
No hay que olvidar que Javier Velázquez no sería ajeno a este tipo de jugadas. Versiones con fuentes confiables aseguran que en procesos anteriores apoyó económicamente a un candidato opositor para debilitar al actual alcalde de Poza Rica. Es decir, no sería la primera vez que opera en la sombra en contra de su propio partido.
Lo que ocurre en Morena Poza Rica no es nuevo, pero sí cada vez más visible. Las divisiones internas, el protagonismo desbordado y la falta de cohesión ponen en riesgo lo que hasta hace poco parecía una elección ganada de antemano. Ahora todo dependerá de si el aparato logra cerrar filas o si los conflictos internos terminan por hacerle el favor a la oposición.
Lo cierto es que, quien traiciona una vez, traiciona siempre, y en el caso de Javier Velázquez, María del Carmen Carballo, Lili Carballo, Marisol Hernández y una larga fila de morenistas que hoy apoyan a otros candidatos, tal parece que ya cavaron su tumba política dentro de Morena por andar de traidores.
