Derrame en el Golfo: cuando la emergencia exige más que discursos

Ayer bajé al fondo de una fosa de alberca de cuatro metros. No para entrenar, no para practicar una maniobra. Lo hice para sacar un cuerpo. Un cuerpo ya sin vida.

No era la primera vez, y probablemente no será la última. Pero eso no lo hace más fácil.

Cuando uno trabaja en emergencias, se acostumbra al sonido de la sirena, a los gritos, a los silencios incómodos después de una tragedia. Te acostumbras a llegar cuando todo ya pasó. Cuando lo único que queda es documentar, actuar, y dar explicaciones.

Pero hay preguntas que se repiten como eco en esos momentos:
¿Dónde estaba el guardavidas?
¿Por qué no había nadie vigilando?
¿Se pudo evitar?

En el estado de Veracruz, la ley ya contempla la figura del guardavidas. No es algo opcional ni decorativo. Es una obligación. La Ley de Protección Civil y la reforma publicada en 2023 lo dejan claro: toda instalación con cuerpos de agua, naturales o artificiales, debe contar con un guardavidas certificado y equipado. Y si no lo tiene, está incumpliendo.
Poza Rica ya debe de empezar a trabajar en su reglamento municipal de protección civil , espero que la administración que se va no eche en saco roto esta situación y la administración que viene fortalezca la misma , aunque muchas veces o todas por decirlo aún mejor esta situación solo es cuestión de unos días y se pierde hasta que tristemente tengamos otro suceso
No es solo verificar si la alberca está en condiciones algo que esta semana seguramente se estará haciendo estos operativos, es verificar si existe el personal adecuado para el antes durante y después

No es justo que el primer protocolo de seguridad sea el rescate de un cadáver. Eso no es prevención. Eso es llegar tarde. Y ayer llegamos tarde.

Por eso hoy levanto la voz, no como técnico, no como instructor, sino como testigo directo de una tragedia que no debió pasar. Y que debemos analizar nuestro entorno nuestras casas , nuestras labores siempre trabajamos reaccionando nunca previniendo

A las autoridades locales:

Hagan cumplir la ley. Supervisen, exijan, clausuren si es necesario. No permitan que una alberca esté abierta sin protección.

A los propietarios de instalaciones acuáticas:

Contraten y capaciten guardavidas. No solo es legalmente obligatorio, es moralmente urgente.

Y a la ciudadanía:

No usen una alberca que no tenga medidas claras de seguridad. La próxima víctima podría ser alguien que aman.

Ayer saqué un cuerpo del agua.
Hoy, intento sacar una alerta a flote.
Ojalá esta sí llegue a tiempo.

Nos leemos el próximo lunes
@llamada de emergencia