LLAMADA DE EMERGENCIA
POR: TUM GUSTAVO GARCÍA SALAZAR
Septiembre transforma nuestras calles. Los colores verde, blanco y rojo aparecen en edificios, comercios y hogares; las plazas públicas se llenan de música y las familias se preparan para celebrar una de las tradiciones más importantes de nuestro país: el Grito de Independencia.
Sin embargo, detrás de la alegría también existen riesgos que no debemos minimizar. Las quemaduras ocasionadas por pirotecnia, las aglomeraciones, el consumo excesivo de alcohol, los accidentes viales y la separación de menores entre la multitud son algunas de las emergencias que pueden presentarse durante estas celebraciones.
Hablar de prevención no significa cancelar la fiesta ni generar miedo. Significa reconocer los peligros para tomar decisiones que nos permitan regresar a casa sanos y salvos. Una celebración verdaderamente exitosa no es solamente aquella que reúne a miles de personas, sino la que termina sin lesionados, sin personas extraviadas y sin tragedias que lamentar.
Uno de los mayores riesgos durante estas fechas es el uso de pirotecnia. Aunque para muchas personas los cohetes forman parte de la tradición, es importante recordar que no son juguetes. Contienen materiales capaces de producir temperaturas elevadas, explosiones, incendios y lesiones graves en cuestión de segundos.
Las manos, el rostro y los ojos son las partes del cuerpo más expuestas. Una quemadura puede dejar cicatrices permanentes, provocar la pérdida de movilidad en los dedos e incluso afectar de manera irreversible la vista o la audición. Los niños tienen mayor riesgo porque, por curiosidad, pueden acercarse demasiado, recoger artefactos que aparentemente no explotaron o guardarlos entre la ropa.
La medida más segura es evitar que los menores manipulen cualquier tipo de pirotecnia. Tampoco deben encenderla bajo la supervisión de una persona que haya consumido alcohol. Los artefactos no deben sostenerse con la mano, introducirse en botellas, latas o recipientes, ni dirigirse hacia personas, animales, vehículos, viviendas o instalaciones eléctricas.
Cuando un cohete no explota, nunca debe intentarse encender nuevamente ni recogerse de inmediato. Hay que mantener distancia y evitar que otras personas se acerquen. Además, es fundamental no almacenar pirotecnia dentro de las viviendas, cerca de cocinas, tanques de gas, sustancias inflamables o lugares con altas temperaturas.
También debemos pensar en quienes sufren los efectos indirectos del ruido. Los estallidos pueden provocar crisis de ansiedad, alteraciones sensoriales y episodios de angustia en personas con autismo, adultos mayores, enfermos y veteranos de situaciones traumáticas. Las mascotas igualmente pueden desorientarse, escapar o resultar atropelladas. Celebrar nuestra identidad nacional no debería significar afectar la seguridad o tranquilidad de los demás.
Si ocurre una quemadura, la zona debe colocarse bajo agua corriente a temperatura ambiente durante varios minutos. No se debe aplicar hielo, pasta dental, mantequilla, aceite, pomadas caseras ni reventar las ampollas. Si la lesión es extensa, afecta el rostro, los ojos, las manos o los genitales, o si existen daños por explosión, debe solicitarse atención médica inmediata. Cuando existe una lesión ocular, no hay que frotar el ojo ni intentar retirar objetos incrustados.
Otro aspecto que requiere preparación es la asistencia a la ceremonia del Grito de Independencia. Las plazas públicas pueden concentrar a miles de personas en espacios limitados. Antes de salir de casa conviene revisar las condiciones del clima, identificar las rutas de acceso y considerar que algunas calles permanecerán cerradas. También es recomendable llevar ropa y calzado cómodos, hidratarse y evitar cargar objetos innecesarios.
Al llegar al evento debemos identificar las salidas de emergencia, los puestos de atención médica, las rutas de evacuación y la ubicación del personal de Protección Civil, seguridad o servicios de emergencia. No debemos bloquear pasillos, escaleras, accesos ni zonas destinadas al tránsito de ambulancias.
Si acudimos con niños es indispensable mantenerlos siempre bajo supervisión. Podemos colocarles una tarjeta con su nombre y un número telefónico de contacto, sin exhibir públicamente información adicional. También conviene establecer un punto de reunión visible y fácil de reconocer en caso de separación. Una fotografía tomada antes de salir puede ayudar a recordar cómo van vestidos.
En medio de una multitud debemos evitar correr, empujar o intentar avanzar en sentido contrario al flujo de las personas. Si se presenta alguna emergencia, lo correcto es conservar la calma y seguir las indicaciones de las autoridades. Difundir rumores o gritar información no confirmada puede generar pánico y provocar una estampida.
Las personas adultas mayores, con discapacidad, embarazadas o con enfermedades crónicas deben valorar si las condiciones del evento son adecuadas para ellas. Quienes utilizan medicamentos deben llevarlos consigo y procurar asistir acompañados. En el caso de las personas con diabetes es importante no suspender su tratamiento, mantener una hidratación adecuada y llevar alguna identificación que señale su condición médica.
El consumo de alcohol merece una reflexión especial. Beber disminuye la capacidad de reaccionar, altera la percepción del peligro y aumenta las conductas de riesgo. Si una persona consume bebidas alcohólicas, no debe conducir, manipular pirotecnia ni quedar como responsable del cuidado de menores. Designar a un conductor que no beba o utilizar transporte seguro puede marcar la diferencia entre volver a casa o terminar en una sala de urgencias.
También debemos mantener libres las líneas telefónicas de emergencia. Antes de realizar una llamada hay que conocer nuestra ubicación, explicar brevemente qué ocurrió, mencionar cuántas personas están lesionadas y atender las indicaciones del operador. Las llamadas falsas o innecesarias pueden retrasar la ayuda para alguien cuya vida realmente está en peligro.
Las Fiestas Patrias representan unidad, identidad y orgullo por nuestra historia. La mejor manera de honrar a México es cuidar la vida de quienes nos rodean. La prevención comienza desde casa, continúa en las calles y se fortalece cuando cada persona asume la responsabilidad de actuar con prudencia.
Que el sonido más importante de esta celebración sea el de una sociedad unida y no el de una sirena anunciando una tragedia. Disfrutemos nuestras tradiciones con alegría, pero también con responsabilidad.
Porque celebrar también es prevenir y prevenir siempre será una forma de salvar vidas.
Nos leemos el próximo lunes.
@llamada de emergencia.
