Personal médico, trabajadores, familiares de pacientes y ciudadanos advirtieron que el hospital está rebasado hasta en 300 por ciento; las 400 camas resultan insuficientes y demandaron la intervención de Rocío Nahle
Por: Mónica Tejeda Hernández
Xalapa, Ver.- Con pancartas, consignas y un reclamo que cada vez toma mayor fuerza, médicos, enfermeras, trabajadores del sector salud, familiares de pacientes y ciudadanos marcharon este domingo por las calles de Xalapa para exigir la renuncia de Roberto Ramos Alor, delegado del IMSS-Bienestar en Veracruz, ante la severa crisis de medicamentos, insumos y personal que, denunciaron, enfrenta el Centro de Alta Especialidad (CAE) “Dr. Rafael Lucio”.
Los manifestantes aseguraron que el nosocomio se encuentra rebasado hasta en un 300 por ciento y que sus aproximadamente 400 camas son insuficientes para atender la demanda existente. La falta de material médico ha llegado a tal punto que parte del personal se ha visto obligado a solventar por cuenta propia algunas de las carencias para poder continuar brindando atención a los pacientes. “No te vayas a enfermar, no tenemos material”, fue una de las consignas que resonó durante la movilización.
Con pancartas y gritos, los trabajadores exigieron una respuesta inmediata de las autoridades. “No queremos disculpas, queremos su renuncia”, “Fuera Ramos Alor”, “¿Dónde están, dónde están, los insumos del Bienestar?”, “Si no pueden, renuncien”, “El IMSS-Bienestar es un fracaso. ¡Ramos Alor renuncia!” y “Menos discursos, más recursos”, fueron algunas de las expresiones que acompañaron la marcha.
Al iniciar la movilización, afuera de las instalaciones del CAE, los trabajadores señalaron que existen tres objetivos centrales: establecer responsabilidades entre el propio Centro de Alta Especialidad, el Gobierno del Estado y el Congreso; solicitar una reunión urgente del Comité Estatal de Salud para atender lo que calificaron como una emergencia sanitaria en los hospitales de Veracruz, y expresar su respaldo a los residentes médicos que enfrentan condiciones adversas en distintas instituciones del país.
La marcha partió de la avenida Adolfo Ruiz Cortines, frente al CAE, y avanzó hasta la Plaza Sebastián Lerdo de Tejada, donde se encuentra el Palacio de Gobierno. A la movilización se sumaron familiares de pacientes, quienes también demandaron condiciones dignas y un servicio médico que permita atender oportunamente los padecimientos de quienes acuden al hospital.
Durante el mitin, el doctor Carlos —cuyo apellido no fue precisado durante la protesta— dio lectura a un documento dirigido a la gobernadora Rocío Nahle García, en el que plantearon seis demandas relacionadas con la crisis que enfrenta el Rafael Lucio y, de manera general, el sistema de salud estatal. Entre sus principales exigencias se encuentra garantizar los recursos presupuestales necesarios para el sector, así como un abasto constante de medicamentos e insumos médicos.
Los trabajadores dejaron claro que no consideran suficiente recibir entregas esporádicas o parciales de medicamentos y material de curación. Exigieron un suministro permanente e ininterrumpido que permita mantener los servicios médicos, evitar la suspensión de tratamientos y reducir el riesgo de que intervenciones quirúrgicas tengan que ser pospuestas, situación que, advirtieron, puede comprometer la salud y la vida de los pacientes.
Asimismo, señalaron que continúan laborando bajo protesta, mientras esperan que se garantice el presupuesto y el abasto necesario para desempeñar su labor profesional y proteger integralmente a los pacientes. Recordaron que la gobernadora Rocío Nahle García había asumido el compromiso de que el hospital contaría con los medicamentos necesarios, por lo que consideraron urgente que se atienda de fondo la problemática.
Uno de los trabajadores manifestó que las carencias no son nuevas y que durante años han enfrentado dificultades; sin embargo, sostuvo que la situación actual no tiene precedente por la magnitud del desabasto. Recordó que el hospital, que comenzó operaciones como Centro de Especialidades Médicas en 1989, llegó a contar con condiciones que permitían brindar atención con un abastecimiento suficiente.
El reclamo, insistieron, no busca únicamente denunciar las deficiencias actuales, sino recuperar el nivel de atención que históricamente ha distinguido al nosocomio y evitar que pacientes y trabajadores permanezcan en condiciones de vulnerabilidad.


