En la opinión pública de Poza Rica ha comenzado a crecer una conversación incómoda, pero necesaria: el rumbo del Instituto Tecnológico de Poza Rica y la percepción que existe entre padres de familia y estudiantes sobre su situación actual; no es menor lo que se comenta en los pasillos. Una institución que durante años fue referente académico regional e incluso con proyección nacional, hoy enfrenta señalamientos constantes sobre su vida interna, su dinámica administrativa y el clima de confianza entre comunidad escolar y autoridades.
Las críticas, que circulan principalmente desde voces de padres de familia y alumnos, apuntan a una sensación de estancamiento académico y a conflictos al interior de la estructura docente y sindical. A ello se suman versiones y rumores que hablan de tensiones internas, procesos administrativos cuestionados y prácticas que, de ser ciertas, deberían ser investigadas por las instancias correspondientes. También ha surgido inconformidad por presuntas expresiones de politización dentro del entorno escolar, lo que ha abierto un debate sensible sobre los límites entre la vida institucional educativa y la participación política.
Es importante subrayar que hasta ahora, buena parte de estas afirmaciones forman parte del clima de percepción y denuncia social, donde los señalamientos caen directamente contra el director de la institución, Jesús Huerta Chua. Sin embargo, cuando una institución educativa comienza a ser más mencionada por sus conflictos internos que por sus logros académicos, el problema deja de ser un rumor y se convierte en un tema de atención pública, como el hecho de que se condicione a los alumnos a afiliarse al partido en el cual milita el citado funcionario académico, que es Morena.
Y es que el reto entonces no es alimentar la confrontación, sino abrir espacios de revisión, transparencia y diálogo que permitan recuperar la confianza en una institución que históricamente ha sido clave en la formación de profesionales en la región, porque al final lo que está en juego es el prestigio de una escuela pública y el derecho de los estudiantes a una educación libre de presiones, opacidad o desgaste institucional. Durante el ejercicio de Jesús Huerta Chua, los señalamientos han sido de todo tipo: corrupción, conflictos sindicales, acoso sexual, entre otros, pues, según versiones señaladas, el propio funcionario afirma que no le harán nada porque lo protege la gobernadora Rocío Nahle y otros políticos encumbrados en las más altas esferas de Morena.
