YATROGENIA
Dr. Ignacio Espinosa. Médico Internista. Tels. 782 8226352 y 7828880056.
Dentro de las recomendaciones que deben recibir los pacientes existe una que muy pocos médicos proponen por razones de un mal enfocado ego profesional, que puede repercutir en serias consecuencias para los enfermos.
Me refiero a sugerir a los pacientes que busquen otra opinión, fundamentalmente en aquellos casos en los cuales se establece un diagnóstico con pronóstico grave, como sería el de cáncer en cualquier órgano o bien cuando se propone alguna intervención quirúrgica de vesícula, apéndice o la aparentemente inofensiva diálisis peritoneal, que consiste en insertar un catéter en el abdomen para imitar el funcionamiento de los filtros renales por medio de la membrana peritoneal abdominal.
_Doctor Kiskesabe, vengo para que revise mi caso y me dé su opinión con respecto a si debo dializarme o no.
En esta forma se presentó una mujer de unos 60 años de edad, con 20 años de padecer diabetes. La mujer se veía muy preocupada por la proposición de diálisis peritoneal.
-Dígame por favor el por qué la quieren dializar, qué le informaron, pregunté, con el fin de recabar datos para poder exponer un punto de vista objetivo.
_Me dijeron que mis riñones están dañados por el azúcar y que ya me está subiendo la urea y la “cretina” o algo así, no le entendí bien al doctor. Vengo para que usted me explique bien si necesito la diálisis.
-Le subió la creatinina, pretenderá decir, no creo que le hayan dicho que usted es una cretina ¿O notó si el doctor estaba enojada con usted?
_No, dijo la paciente sonriendo, ante la broma que entendió perfectamente.
_El doctor fue muy amable, pero ya sabe como son en los hospitales, los médicos siempre están ocupados y no le explican a uno bien. Vio los estudios de laboratorio y me dijo que debía dializarme. Yo me espanté. Me dijo que le dijera si aceptaba, porque “ya no quedaba de otra”.
-¿La exploró, le midió la presión, le revisó los pies para ver si estaba usted hinchada?
_No, para nada doctor, le digo que solo revisó los estudios y ya.
Esta falta de exploración clínica completa es frecuente en los hospitales públicos atiborrados de pacientes, que de ninguna manera se justifica, es una aberración que repercute en una deficiente calidad en la atención médica.
-Los datos fundamentales para decidir la diálisis son clínicos, como la retención de líquidos con hinchazón avanzada de los pies o de todo el cuerpo que no responden a los diuréticos. ¿Tiene hinchados los pies?, seguí preguntando.
_No doctor, para nada, vea usted, respondió la paciente.
-¿Tiene náusea, vómito, comezón en la piel, diarrea o somnolencia? Estas son las molestias que produce la elevación grave de la urea y creatinina.
_Tampoco doctor, me siento perfectamente bien. Aquí traigo los análisis, se los voy a mostrar.
-Veo que la urea es de 70 mg, lo normal es de 50, y la creatinina es de 2.5 mg, lo normal es de l.2. No son elevaciones de gravedad y por supuesto no son para dar molestias como las que le mencioné y que usted no tiene. Además, no tiene hinchazón de los pies y usted se siente bien; en mi opinión, con estos datos yo no le recomendaría que se dialice, creo que le provocaría más molestias la diálisis que seguir así. Su lesión renal por la diabetes es leve. Podemos intentar un tratamiento para tratar de disminuir estas cifras. Existen un par de medicamentos que se pueden utilizar con este fin, además de mantener un buen control de su diabetes, que por el momento se encuentra bien controlada. Yo le informo en que momento debe aceptar la diálisis, si es que la necesita.
_¿Usted me asegura que si me someto al tratamiento no empeora mi problema de los riñones, porque me dijeron que solo la diálisis es lo único que me puede mejorar; además, porqué me quieren dializar si no lo necesito?, cuestionó la paciente, para asegurarse de la decisión que tomaría.
-Por supuesto, le dije, yo me comprometo a que con el tratamiento que le voy a indicar durante un mes no le empeora la lesión de los riñones, esta evoluciona en forma muy lenta. No se encuentra en estado de gravedad o de urgencia de diálisis. Además, no le han indicado tratamiento para probar si mejora con medicamentos.
Por otra parte, no tiene molestias que sugieran que debe dializarse “a la de ya”, como le dijeron. Usted tiene la última palabra, soy de la opinión de darle tratamiento y vigilar su evolución, en unos dos o tres meses veremos el resultado. En cuanto al por qué la quieren dializar, existen varios criterios para indicar la diálisis.
En lo personal sugiero diálisis cuando los enfermos se presentan con síntomas clínicos de retención grave de líquidos que no se controla con diuréticos potentes a dosis máximas y con elevación de creatinina por encima de ocho o diez miligramos que tampoco responde a tratamiento médico bien llevado por el enfermo.
Algunos médicos proponen diálisis antes de que el enfermo presente síntomas clínicos sin indicar tratamiento médico conservador, puede ser por intereses comerciales o académicos con el fin de reunir el mayor número de casos clínicos para exhibirlos en congresos médicos y así lograr notoriedad científica entre otros colegas, sin importar la calidad de vida de los enfermos, así de cruel puede ser el ejercicio médico.
Por eso, siempre es recomendable buscar otra opinión cuando le proponen bruscamente un procedimiento caro, molesto y peligroso como la diálisis. No siempre es la diálisis la única alternativa. ¿Qué decide?, pregunté, para decidir el tratamiento.
_Con eso que me dice, por lo pronto mejor me pongo en sus manos. Adelante, pues.
Cuatro meses después de seguir tratamiento y mantener el buen control de su azúcar, la paciente se sentía muy bien, la urea había disminuido de 70 a 50 y la creatinina de 2.5 a l.4, cifras bastante seguras que no le ocasionarían molestia alguna. No había retención de líquidos, su apetito, sus evacuaciones y micciones eran normales.
¿Qué más puede pedir un diabético de 20 años de evolución que puede satisfacer estos apetitos capitales que indican algo de la calidad de vida individual?
De haberse sometido a la diálisis, obviamente, habría empeorado su calidad de vida, ya que dicho tratamiento no está exento de molestias e incomodidades, como el estar cambiando líquido cada 6 horas, el riesgo de peritonitis, la sensación de llenura que producen los dos litros de agua en el abdomen, desnutrición por pérdida de proteínas en el líquido de diálisis, entre otras complicaciones que pueden surgir.
No todos los pacientes responden así, pero siempre es recomendable intentar resolver los problemas médicos al menor costo y riesgo posibles, por supuesto, con las mínimas molestias para el enfermo. No cumplir con estos requisitos en la toma de decisiones para los enfermos puede ser catastrófico, tanto en lo económico como en el bienestar físico y mental.
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