INTOXICACIÓN FARMACOLÓGICA

Yatrogenia: Por Doc Kiskesabe
Dr. Ignacio Espinosa Médico Internista Tel 782 888 0056

Una mujer de unos 85 años de edad se presentó a consulta a quien subieron en una silla de ruedas ya que le era imposible caminar ante una debilidad muscular y falta de aire (disnea) constante que la convirtió en dependiente física y emocional de su familia.

Las causas de su limitación, para este tecleador obsesivo, fueron relativamente fáciles de diagnosticar y de resolver.

En parte cierto grado de neuropatía propia de su diabetes de 33 años de evolución, que aunque bien controlada, provoca debilidad regional o generalizada de los músculos.

Además de lo anterior, ingería 18 medicamentos, prescritos por no menos de cinco especialistas en diferentes órganos, y estos fármacos provocaron una grave intoxicación como sigue:

Tenia presión arterial muy baja, 90/50, con dato principal para explicar su grave debilidad, con esa cifra de presión arterial no hay buen flujo de sangre, oxígeno y nutrientes ni al cerebro y otros órganos vitales ni al sistema muscuoesquelético. Ingería ocho medicamentos con tendencia a bajar la presión arterial: lecarnidipino, que además baja la frecuencia cardiaca debilitando al corazón, espironolactona furosemida ambos diuréticos que bajan la presión valsartan que también baja la presión arterial, asoflon duo para la próstata, contiene tamsulosina que también baja la presión arterial, isorbid dizque para proteger al corazón que también baja la presión arterial, finerenone un nuevo y carísimo medicamento “dizque” para proteger los riñones porque encontraron ligeramente alta la creatinina, pero cuyo efecto colateral es bajar la presión arterial y con ello disminuir la filtración glomerular renal y empeorar el daño disminuir el flujo renal y elevar la creatinina, braxan que contiene amiodarona, otro medicamento que baja la presión arterial disminuye la frecuencia cardiaca (bradicardia) y con ello la fuerza de bombeo, somazina (citicolina) dizque para mejorar la circulación cerebral pero también tiene efecto colateral de bajar la presión arterial.

Además recibía un antibiótico, otros dos medicamentos para anemia leve, y otro para la circulación, y 30 unidades de insulina y dapaglifozina para la diabetes.
Total: ingería 18 sustancias químicas diferentes.

La gravedad del caso era la presión baja, por exceso de medicamentos para la presión. Por fortuna, su frecuencia cardiaca era normal de 80 latidos por minuto, a pesar de que todos, sin excepción, los medicamentos que utilizamos para la presión arterial, también disminuyen la frecuencia cardiaca y los médicos somos responsables de vigilar estos graves efectos colaterales de lo que prescribimos.

¿Porqué a pesar de no menos de 6 medicamentos que bajan la frecuencia cardiaca y la presión arterial, esta paciente tenía los latidos normales?

A esta mujer le habían colocado un marcapaso cardíaco unos dos años antes porque le encontraron bradicardia, con 40 latidos cardiacos por minuto y falta grave de aire (disnea) recibiendo tratamiento con cuatro potentes medicamentos para la presión arterial que además bajan la frecuencia cardiaca en forma grave: metoprolol, amlodipino, telmisartan e hidroclorotiazida, estos cuatro medicamentos los ingería desde varios meses antes.

Verifique el funcionamiento de su marcapaso con auscultación minuciosa de su corazón y un electrocardiograma me confirmó que el marcapaso esta funcionando correctamente.

He observado muchos pacientes con baja frecuencia cardiaca (bradicardia) con alguno de estos medicamentos solos, y muchos más (valga la rebuznancia) con esta combinación. Por lo que deduje, que este podría ser uno de los tantos casos que he observado.

Lo relevante de este caso, es que gracias al marcapaso este paciente soportó el efecto tóxico sobre la frecuencia cardiaca, de los mencionados fármacos lo que permitió que sobreviviera.

Lo único que hice fue retirar la gran mayoría de los 18 fármacos y solo dejé cinco de ellos, los más necesarios. Me informaron por teléfono de su evolución, y 15 días después llegó caminando por si misma, subió los 15 escalones, sin disnea, con la presión arterial normal, diabetes bien controlada.

Le perdí la pista. Posible explicación. Los pacientes se alejan de un médico por dos razones: o les fue muy bien o les fue muy mal.

Hay una tercera posibilidad, observada y muy habitual en mi ejercicio cotidiano: con mucha frecuencia veo casos como este, y tan pronto manifiesto mi desacuerdo con tanto medicamento, entre el paciente y sus familiares o entre los familiares, hay un conflicto tremendo porque les han informado que esos medicamentos de la presión hay que ingerirlos para toda la vida y que si los retiran el enfermo puede morir en cualquier momento y en varias ocasiones, a pesar de la mejoría observada con el retiro de tanto fármaco, el temor y el sentimiento culpa ya el paciente, decide regresar al esquema de tratamiento anterior, o los familiares toman la decisión y convencen al enfermo de regresar al esquema anterior, aunque el enfermo este no este de acuerdo.

Las decisiones del enfermo y de sus familiares, para mí, son de completo respeto.

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