Esperanza o más de lo mismo

En Poza Rica ya nadie se traga el cuento. A estas alturas, a los ciudadanos les ha quedado muy claro que esos ‘viajecitos’ que los alcaldes hacen, en algunos casos hasta al extranjero, con el argumento de “promover el municipio y atraer inversiones”, no son más que puro blof. Una pantalla para justificar gastos del erario que poco o nada tienen que ver con el desarrollo de la ciudad.

¿Quién no recuerda el viaje a España de Javier Velázquez Vallejo, cuando era alcalde y hoy flamante diputado federal por Morena? Aquel “intercambio cultural y económico” terminó siendo, en la práctica, unas vacaciones familiares pagadas por todos los pozarricenses.

Se fue con la familia y algunos regidores, se tomaron fotos, comieron bien y regresaron… pero sin traer una sola inversión, ni un solo acuerdo concreto. ¿Y el intercambio cultural? Bien, gracias; nunca se supo de él.

Pero Velázquez Vallejo no ha sido el único. Otros ediles, aunque no cruzaron el Atlántico, también emprendieron viajes a Córdoba, Orizaba, Reynosa y otras ciudades bajo el mismo discurso, es decir, traer ideas, modelos de desarrollo económico, inversión privada y hasta ejemplos de cómo “transformar” Poza Rica. Lamentablemente, nunca se vieron los resultados, prácticamente nada. Ni una sola maquiladora instalada, ni un proyecto productivo funcionando, ni una inversión concreta aterrizada.

Lo único que parece haber dejado la actual administración es una plancha de cemento disfrazada de ciclovía, que terminó siendo más un punto rojo de inseguridad —por ser un nido de malvivientes— que un espacio para movilidad urbana. Pero bueno, de algo a nada… algo es algo, dirían algunos con resignación.

La verdad es que a los pozarricenses ya no les impresiona el glamour de los viajes oficiales, ni las promesas de “grandes proyectos futuros”. Lo que la gente quiere y necesita es que sus autoridades se pongan a trabajar de verdad, con los pies en la tierra y los ojos en los problemas reales.

Porque mientras se entretienen con supuestos convenios con otros estados del país y modelos importados que nunca se aplican, la realidad en Poza Rica sigue siendo cruda, es decir, marcada por la inseguridad, violencia y abandono.

El discurso de alguien que dijo hace poco tiempo que en Poza Rica “dormimos todos tranquilos” se ha quedado corto frente a lo que verdaderamente debería ocupar a los tres niveles de gobierno.

Poza Rica no necesita más promesas de pasillo, ni promotores turísticos con cargo al presupuesto: necesita acciones contundentes, honestidad y voluntad política para enfrentar los verdaderos desafíos de la ciudad.