Esperanza o más de lo mismo

Después de la elección municipal en Poza Rica dejó algo más que votos y actas en disputa. Dejó una larga estela de traiciones, simulaciones y acomodos que hoy tienen al partido Morena viendo hacia dentro con recelo. Lo que parecía una contienda segura para su candidata Adanely Rodríguez, terminó siendo un campo minado, sembrado desde dentro.

Y es que la lista de personajes morenistas que traicionaron a su propia candidata no solo es larga, es vergonzosa, y empieza a conocerse en círculos políticos y ciudadanos. A simple vista, la elección fue ganada por Emilio Olvera, otro morenista, pero postulado por Movimiento Ciudadano.

Y entonces sucedió lo que tenía que pasar, pues como se dice en los cafés políticos, la casa fue incendiada por sus propios habitantes. Uno de los nombres que más ruido genera es el de Abelardo Aguirre, el supuesto gran operador político, que ha pasado por el PRD, PAN y ahora Morena, y que ha sabido vivir del sistema sin importar las siglas.

Se dice que desde su posición dentro del Ayuntamiento de Poza Rica, donde tuvo control sobre padrones de programas sociales, operó… pero no a favor de su candidata, sino en su contra. Y no sería la primera vez que lo hace.

Abelardo Aguirre, recuerdan algunos, fue cercano al empresario y candidato panista Leonardo Amador Rodríguez, y antes de eso, coqueteó con el PRD. Su lealtad no es ideológica, es presupuestal. Va donde haya nómina y donde se le garantice supervivencia política.

Pero no fue el único. Quienes se presentaban como los “grandes operadores” de Morena en Poza Rica también habrían trabajado en sentido contrario. Ahí están los nombres de Norma Anaya, Gumaro Sanabria, Juan Carlos Christfield y Alejandro Moreno Leal, todos con pasado tricolor, quienes habrían sumado fuerzas para dividir el voto y allanar el camino de Emilio Olvera.

Algunos lo hicieron por cálculo político, otros por conveniencia personal, pero el resultado fue el mismo: el debilitamiento de Morena desde dentro.

Hoy, con el proceso de impugnación todavía en curso, lo cierto es que muchos ya comenzaron a tocar la puerta del nuevo poder municipal, intentando justificar su “lealtad por debajo del agua” al proyecto de Emilio Olvera, con la esperanza de seguir mamando de la ubre presupuestal, como coloquialmente se dice. Buscan acomodo, continuidad en la nómina, contratos, favores… lo que sea, menos rendir cuentas.

La elección en Poza Rica no solo mostró que la división en Morena es real y profunda, también que los valores de congruencia y disciplina partidista han sido reemplazados por la sobrevivencia política a cualquier costo. Lo peor no es que traicionen, sino que lo hagan con cinismo.

Y sí, como bien dicen los que conocen los pasillos del poder local, la lista de traidores apenas comienza a salir a la luz, y será cuestión de tiempo para que cada nombre encuentre su merecida exposición pública. Porque en política, como en la vida, la lealtad también tiene memoria y consecuencias.