Esperanza o más de lo mismo

Quedó atrás la guerra electoral por la Presidencia Municipal. Se cerraron los discursos, cesaron los mítines y las redes sociales, si no se calmaron, lo que digan sale sobrando, por ahora. Pero lo verdaderamente importante comienza el 1 de enero, cuando el nuevo gobierno entre en funciones y tenga que demostrar más allá del discurso de qué está hecho.

Porque si algo ha dejado claro el pueblo pozarricense es que está cansado, es decir, cansado de gobiernos improvisados, de “eventitos” disfrazados de políticas públicas, de funcionarios que vieron en el cargo una caja registradora y no una oportunidad de servir.

Cansado de la basura en las calles, de la inseguridad creciente, de las obras que no se terminan, del desempleo, de los servicios ineficientes.

Los primeros 100 días serán cruciales. Ahí se medirá si hay voluntad real de cambiar las cosas o si solo fue un relevo y persistirán con las mismas mañas que han caracterizado a las últimas administraciones.

La ciudadanía sabrá leer las señales. Si hay limpieza, si se tapan baches, si se restablecen los servicios públicos básicos, si se empieza a recuperar la confianza en las autoridades, entonces habrá esperanza. Si no, será otro cuatrienio perdido en la historia local.

Y no será fácil. El gobierno que entra recibe un municipio en ruinas, con finanzas deterioradas, con proyectos sin concluir, con una ciudad literalmente llena de basura y, lo más preocupante, con la delincuencia acechando a todos los sectores.

En este contexto, la administración entrante deberá rodearse de los mejores perfiles, de hombres y mujeres con visión, experiencia y, sobre todo, compromiso social. Porque ya no hay margen para la improvisación.

Los tiempos de simulación deben quedar atrás. La gente ya no quiere pretextos, quiere resultados. Y si el nuevo gobierno los entrega, tendrá el respaldo popular. Pero si no, la exigencia ciudadana será cada vez más dura, más fuerte y más organizada.

Finalmente, los pozarricenses también esperan que la gobernadora Rocío Nahle por fin voltee hacia Poza Rica. Que lo vea no solo como un bastión político, sino como lo que es, una ciudad clave para el desarrollo del norte del estado que lleva años estancada, ignorada y que necesita inversión, seguridad, empleo y obras reales, no promesas.