TAQUICARDIA

Por FABIÁN MARTÍNEZ

Cuentan las malas lenguas que la visita a Poza Rica del político peroteño José Yunes Zorrilla dejó más dudas que entusiasmos entre quienes conocen los entretelones de la política local. Y es que, según las lenguas de doble filo —esas que nunca descansan—, la reunión terminó pareciendo más un encuentro de políticos reciclados que la construcción de un verdadero frente opositor.

Porque una cosa es decir que se quiere enfrentar políticamente a Morena y a la llamada 4T, y otra muy distinta es construir una estructura electoral capaz de competir en serio. Para eso, no basta con juntar a quienes brincan de partido en partido buscando dónde acomodarse; se necesitan operadores, liderazgos territoriales, trabajo de tierra y, sobre todo, gente que conserve credibilidad entre los ciudadanos.

Si el proyecto de Pepe Yunes pretende convertirse en una alternativa rumbo a las próximas elecciones de diputados locales y federales, tendría que mirar mucho más allá de las reuniones de café y de los personajes que llevan años viviendo de la política sin conseguir resultados contundentes.

Porque, seamos francos, no se arma una oposición fuerte con puro cartucho quemado. Entre los nombres que han generado comentarios aparece el todavía dirigente priista Abel Delgado Tadeo, a quien sus críticos cuestionan por la escasa votación obtenida en la pasada elección. Incluso hay quienes recuerdan, con sorna, aquellas jornadas en colonias donde repartía bolillos agrios y duros, una imagen que sus detractores todavía utilizan para cuestionar su peso político.

Y los números, esos sí que no tienen partido, con poco más de mil votos, aseguran sus críticos, alcanzó para que el PRI conservara una regiduría, posición que actualmente ocupa su pareja sentimental. Pero ese es otro boleto, porque aquí el asunto de fondo no es quién ocupa la silla, sino qué capacidad política real tienen quienes pretenden encabezar una oposición competitiva.

Pepe Yunes debería tener claro que sumar por sumar también puede terminar restando. Si la intención es construir un frente capaz de disputarle espacios a Morena, tendrá que buscar a verdaderos actores políticos, ciudadanos con reconocimiento, liderazgos con trabajo comprobable y estructuras que existan más allá de las fotografías para redes sociales.

Porque de nada sirve llenar una sala, tomarse la foto y presumir músculo político si, a la hora de contar votos, la famosa estructura resulta ser puro humo y dos grupos de WhatsApp. La elección que viene no se ganará con nostalgias, membretes ni políticos que llevan años brincando de una camiseta a otra. Se ganará con organización, territorio y credibilidad.

Así que, si de verdad quieren construir un frente opositor contra la 4T, todavía tienen mucho trabajo por delante, Muchísimo.
Y quizá el primer paso sea dejar de confundir una reunión de viejos conocidos con una estructura electoral capaz de dar la batalla.

Por Redactor1