TAQUICARDIA
POR FABIÁN MARTÍNEZ
Por los pasillos políticos de Poza Rica comentan las malas lenguas que ya comienza a rondar una pregunta incómoda para el panismo local: ¿con qué cartas piensa jugar Acción Nacional en las próximas elecciones? Y es que, a estas alturas, el PAN de Poza Rica parece haberse quedado corto de perfiles competitivos que puedan ser considerados verdaderos candidatos de peso para una diputación local o federal.
Dicho panorama luce complicado, salvo que nuevamente decidan echar mano de uno de los pocos personajes que todavía se anima a entrarle al ruedo, es decir, del “vividor de la política” Leonardo Amador Rodríguez. No es ningún secreto que una de las principales debilidades del panismo pozarricense es precisamente la falta de renovación de cuadros, pues mientras otros partidos buscan rostros nuevos y perfiles con presencia territorial, Acción Nacional parece seguir girando alrededor de los mismos nombres y de los mismos grupos.
Recordemos que el PAN local enfrenta, desde hace tiempo, una disputa interna que ha terminado por dejar en segundo plano a militantes que pudieran aportar experiencia, trabajo político y presencia entre la ciudadanía. El partido, dicen sus propios críticos, estaría bajo la influencia de un reducido grupo que ha terminado tomando las decisiones importantes, dejando poco espacio para quienes buscan competir por posiciones de liderazgo.
El resultado está a la vista: no se alcanza a distinguir con claridad quién podría ser el candidato panista capaz de dar la batalla por las diputaciones local o federal en este distrito, pero la historia se vuelve todavía más interesante cuando se mira hacia el Ayuntamiento. Los tres regidores que representan al PAN en el gobierno municipal son objeto de cuestionamientos entre los propios panistas, particularmente por su cercanía política con Morena.
Para algunos sectores del panismo, aquello de “oposición” comienza a sonar más a un concepto decorativo que a una postura política firme. Y mientras los azules intentan mantener el color, algunos de sus militantes parecen estar buscando nuevos horizontes: ahí aparecen nombres como Aldo Maldonado y Romina Amezcua, cuya cercanía con Morena ya es comentada dentro del ambiente político local.
Si finalmente se concreta su incorporación plena al partido guinda, sería otro golpe para un PAN que no precisamente está nadando en abundancia de cuadros; así las cosas, Acción Nacional enfrenta un escenario poco alentador. Sin perfiles competitivos, grupos internos enfrentados, militantes que buscan otras opciones y representantes que son señalados por su cercanía con el partido gobernante, no hay mucho que se pueda hacer.
Habrá que ver si Acción Nacional tendrá la capacidad de construir una candidatura competitiva o si terminará aceptando el papel de acompañante en una elección donde Morena llegue nuevamente como favorito. Lo más seguro, y como lo dicen algunos de sus propios militantes, es que el PAN solo será comparsa del gran favorito: Morena.
