TAQUICARDIA
POR: FABIÁN MARTÍNEZ
La asamblea informativa de Morena en Poza Rica dejó al descubierto que la unidad dentro del partido guinda, al menos en este distrito, parece estar más en el discurso que en los hechos. La dirigencia estatal tendría que tomar nota de lo anterior.
Los distintos grupos morenistas siguen caminando por separado, cada uno con sus propios intereses, proyectos y aspiraciones. Y cuando un partido pretende enfrentar procesos electorales con posibilidades de conservar posiciones, la división interna puede convertirse en su peor enemigo.
Cuentan las malas lenguas que algo que llamó la atención fue la ausencia del diputado federal, Javier Velázquez Vallejo, cuya presencia era obligatoria en una reunión de esta naturaleza. Su ausencia no pasó desapercibida y, entre los propios morenistas, comenzaron a escucharse comentarios sobre un legislador que aparentemente estaría cada vez más alejado de la operación política y hasta cansado del escenario partidista.
Hay quienes incluso consideran que Velázquez Vallejo podría estar pensando en bajar el ritmo y retirarse de la primera línea política. Pero si algo tiene la memoria de la política es que no suele ser selectiva, recuerda tanto los triunfos como las jugadas incómodas.
Dentro de Morena todavía hay quienes cuestionan el papel que desempeñó el diputado durante procesos electorales anteriores y recuerdan los señalamientos sobre presuntas alianzas y acercamientos con personajes de otras fuerzas políticas, incluido el PAN. Son versiones y acusaciones que han circulado en el ámbito político local y que, de ser ciertas, explicarían por qué algunos militantes todavía lo consideran poco confiable y lo señalan como el verdadero Judas de Morena.
También se le han atribuido señalamientos sobre supuesto respaldo a proyectos políticos distintos al de Morena en anteriores elecciones. Lo cierto es que Velázquez Vallejo no es el único nombre que genera suspicacias dentro del partido. Hay otros personajes que acudieron a la asamblea, sonrieron para la fotografía y levantaron la mano cuando tocaba, pero que políticamente siguen jugando su propio partido.
Morena en Poza Rica parece tener demasiados grupos y muy poco equipo. Hay quienes quieren controlar candidaturas, quienes ya están haciendo cuentas para la próxima elección y quienes solamente aparecen cuando existe una posición que repartir. Todos hablan de unidad, pero pocos parecen dispuestos a ceder espacios o intereses.
El próximo proceso electoral será una prueba seria. Las diputaciones locales y federales estarán nuevamente en juego y si Morena pretende mantener su presencia política en la región tendrá que resolver primero sus propios conflictos internos.
La dirigencia estatal haría bien en observar con lupa a sus liderazgos locales, medir quién realmente trabaja en equipo y quién solamente utiliza las siglas del partido como vehículo para sus propias aspiraciones.
De lo contrario, los famosos “Judas” de Morena podrían terminar haciendo más daño desde adentro que cualquier adversario desde afuera. Y en política, cuando los de casa dejan de remar en la misma dirección, hasta el barco que parece más fuerte puede terminar haciendo agua. ¡Cuánta maldad!
