TAQUICARDIA
Por FABIÁN MARTÍNEZ
Cuentan las malas lenguas que lo que pretendía ser una demostración de músculo político terminó pareciendo una fotografía incómoda para el Partido del Trabajo en la zona norte de Veracruz.
Y para muestra basta un botón, pues en el jardín del Club de Leones fue escenario de una reunión regional encabezada por Rogelio Quiroz Pulido, coordinador del PT en la región, con la presencia de militantes y simpatizantes de Poza Rica, Tuxpan y Papantla.
Pero el problema fue la falta de convocatoria o mejor dicho ya nadie confía en el expriista fracasado y eterno aprendiz de político, quien solo logró reunir menos de un centenar de asistentes, por lo que difícilmente puede venderse como una muestra contundente de fuerza territorial, sobre todo cuando se trata de un encuentro regional convocado precisamente para presumir estructura y capacidad de movilización.
Pero cuentan las lenguas de doble filo que hubo otro detalle todavía más revelador, es decir las ausencias de Gabriela Palacios Peralta y Héctor Probo Martínez, regidores del PT en Poza Rica que llegaron al Cabildo impulsados por el proyecto político de Quiroz Pulido y que hoy mantienen una relación evidentemente distante con el dirigente.
Aquí aparece una de las grandes paradojas del petismo local, quienes alguna vez caminaron bajo el mismo proyecto hoy parecen tomar rutas distintas. En el caso de Gaby Palacios, dentro del entorno del partido se han señalado diferencias derivadas de su postura frente al gobierno municipal. La expectativa de una oposición más frontal, según esas versiones, no habría encontrado eco en la regidora.
Con Héctor Probo Martínez la historia tampoco parece ser sencilla. Las diferencias políticas habrían crecido ante la negativa del regidor a sujetarse a determinadas directrices del dirigente regional.
Y aquí está el punto más delicado cuando un proyecto político empieza a medir lealtades en función de quién le debe el cargo a quién, tarde o temprano aparecen los cobros políticos.
El argumento de que determinados representantes populares “llegaron gracias” a un dirigente puede funcionar como discurso interno, pero difícilmente sirve para construir una estructura sólida y duradera. Los cargos son temporales; las alianzas, si se quieren conservar, requieren algo más que recordar facturas políticas.
Un dirigente que presume control, pero que no consigue reunir una multitud; regidores emanados de su propio proyecto que no aparecen en una reunión regional y prácticamente lo ignoran y una militancia que al menos en esta ocasión, no consiguió llenar el espacio ni convertir el encuentro en una verdadera demostración de fuerza, dejan en completo ridículo al eterno aprendiz de político.
Si el objetivo es consolidar al PT en el norte de Veracruz, entonces también habrá que preguntarse qué está ocurriendo en municipios como Tuxpan y Papantla. Porque una estructura política no se demuestra con discursos, fotografías cuidadosamente seleccionadas o comunicados triunfalistas.
La reunión del pasado fin de semana solo deja clara una cosa, Rogelio Quiroz no tiene el control ni siquiera de su propia vida, menos de un partido que en el norte veracruzano está más muerto, que ni con viagra creemos que pueda levantar una estructura, unir a los grupos y lograr algo importante en el proceso del próximo año que ya está en puerta.
