En Veracruz, el mundo de la construcción y la política parece tener sus favoritos de siempre; uno de ellos es, sin duda, Gustavo Enrique Galindo Alí, administrador único y representante de GYBSA Construcciones, quien ha logrado mantenerse vigente en contratos públicos, pese a su polémico historial.
Y es que Gustavo Galindo no es novato en esto de colarse en los gobiernos de turno, pues durante el priismo su empresa ya recibía contratos multimillonarios de Petróleos Mexicanos, incluyendo el suministro, instalación y puesta en operación de equipos para el manejo de hidrocarburos y agua, operación que, según comentarios en círculos políticos y empresariales, habría dejado pendientes y señalamientos de irregularidades.
Con la llegada de Morena y la 4T al gobierno de Cuitláhuac García Jiménez la historia se repitió: Gustavo Galindo volvió a figurar entre los constructores “consentidos”, participando en contratos con dependencias públicas como la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), incluyendo proyectos viales como el bulevar Poza Rica-Coatzintla.
Pero no todo ha sido éxito sin cuestionamientos; en años recientes, ciudadanos y comerciantes han reportado obras inconclusas o de calidad deficiente, señalando problemas que han afectado calles, comercios y la vida cotidiana de los habitantes. Sin embargo, pese a estos antecedentes, Gustavo Galindo sigue participando activamente en obras locales, como el bacheo en calles de Poza Rica, e incluso la maquinaria de GYBSA ocupa como bodega y estacionamiento el Gimnasio Municipal.
Lo que resulta evidente es que, en la construcción y la política veracruzana, la memoria de los gobiernos parece corta: Gustavo Galindo, aún con señalamientos de irregularidades y críticas sobre obras de mala calidad, continúa siendo uno de los contratistas predilectos del poder en turno. Y mientras tanto, circulan publicaciones que vinculan a su empresa con denuncias más amplias de presuntas irregularidades en contratos públicos, recordando que en este juego de favores y contratos, los antecedentes no siempre pesan tanto como las conexiones y la cercanía con el gobierno.
Así las cosas para algunos constructores como Gustavo Galindo; la historia se repite y Veracruz sigue viendo cómo ciertas empresas vuelven a aparecer en los mismos contratos, con la promesa de “mejorar” la infraestructura, mientras el ciudadano observa y cuestiona la calidad de las obras.
Ya nada más falta que en breve Gustavo Galindo se aviente una fiestecita de 15 años de más de 40 millones de pesos, como lo hizo el jeque tabasqueño “favorito” del gobierno de Morena, aunque dichos excesos insulten a la desgracia de los mexicanos.
