Victoria Pamela Salas fue atacada, herida y asesinada en un hotel de la Ciudad de México. Su crimen, de acuerdo con María de la Cruz Estrada, representante del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), cumplía con las características para ser investigado con perspectiva de género, sin embargo, terminó como un homicidio calificado. Lo mismo ocurre con otros casos, y así, las cifras por este tipo de crimen terminan por desinflarse, acusaron grupos civiles.
¿Sólo se registraron 671 asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres en el año pasado? ¿O sólo 671 casos fueron investigados y clasificados adecuadamente? ¿Por qué las cifras en algunas entidades no concuerdan con informes recientes? ¿Son datos manipulados? ¿Por omisión o por manejo político? Son algunos de los cuestionamientos que brotan, según grupos civiles consultados por SinEmbargo.
El tercer punto del instrumento para el registro, clasificación y reporte de delitos y las víctimas CNSP/38/15, compartido públicamente por el SESNSP, señala que el mes más violento para ser mujer en el México del 2017 fue junio, con 70 casos. Le siguieron julio (63), mayo (60), agosto (57), marzo (56), abril (56), noviembre (56), febrero (54), octubre (53), septiembre (51), diciembre (49) y enero (46).
Del total, 183 de los feminicidios reconocidos se perpetraron con arma de fuego; 124 con arma blanca; 329 con “otro elemento” y 35 no fueron especificados.
“Se clasifican como homicidios casos que tienen características de feminicidio. Así ocurrió con el caso de Lesvy Berlín Osorio -joven asesinada en Ciudad Universitaria-, por ejemplo. Primero se investigó como un homicidio doloso por omisión, sin embargo, la presión obligó a reclasificarlo”, dijo María de la Cruz Estrada.

