Salen a la luz abusos de poder de Leobardo Gómez González

El exalcalde de Tihuatlán enfrenta más sombras de corrupción que luminarias en su rancho El Reparo; las quitó tras iniciar la nueva administración municipal.

Tihuatlán, Ver.- La administración del exalcalde de Tihuatlán, Leobardo Gómez González, sigue arrojando sombras que ni las luminarias de su rancho pudieron ocultar. Mientras el municipio enfrenta carencias en servicios de emergencia, salen a la luz una serie de abusos de poder que evidencian cómo los recursos públicos fueron desviados para el beneficio de sus propiedades privadas y todavía se atreve a vociferar «que se robó 400 millones de pesos».

Un rancho iluminado, un pueblo a oscuras

El primer escándalo estalló cuando el actual gobierno municipal, encabezado por Raúl Hernández Gallardo, procedió a retirar una red de luminarias públicas que rodeaban el rancho «El Reparo», propiedad de Gómez González.

Dichas lámparas, pagadas con el dinero de los tihuatecos, no daban servicio a las calles del municipio, sino que servían exclusivamente para alumbrar los alrededores de la propiedad privada del exedil en la carretera Poza Rica-Tihuatlán.

El retiro de este equipo responde a una demanda social generalizada ante el descarado uso de infraestructura pública para fines particulares.

A esto se suma el corte de una toma de agua clandestina que alimentaba un pozo en la colonia El Guayabal. Lo que debió ser un recurso para la comunidad estaba siendo dirigido hacia una bodega de muebles perteneciente al exalcalde. Mientras diversas colonias sufren por el estiaje, el exmunícipe se aseguraba de que sus negocios no carecieran del vital líquido, privatizando de facto un recurso municipal.

Sin duda, la revelación más grave proviene de la regidora tercera, Cristina Rocha Cruz, quien denunció el estado catastrófico en el que recibieron el parque vehicular de Protección Civil.

«El camión de bomberos fue entregado desvielado, sin motor y sin equipo esencial, incluyendo la escalera», señaló la edil.

Es una ironía trágica: mientras Leobardo Gómez se ocupaba de que su rancho tuviera luz y su bodega agua, dejó al municipio sin defensa contra incendios.

Estos tres hechos no son aislados; dibujan el perfil de una administración que confundió el patrimonio municipal con el chequera personal.

La rehabilitación del camión de bomberos y la transparencia en el uso de los recursos son ahora la prioridad para resarcir el daño causado por quien, en teoría, debía velar por el bienestar de todos los tihuatecos.

Por Redactor1