¿Qué pasaría si un día la Cruz Roja ya no estuviera?

POR: TUM. Gustavo García Salazar

Las imágenes son devastadoras: calles convertidas en ríos, viviendas anegadas, familias evacuadas. Reynosa vive hoy lo que Poza Rica sufrió en 1999, cuando las aguas arrasaron con todo a su paso. Pero más allá de la emergencia inmediata, hay un peligro silencioso que persiste: las enfermedades que llegan con las inundaciones. Y Poza Rica, con su historia de vulnerabilidad, debe tomar nota.

El legado tóxico del agua estancada

Las inundaciones no solo destruyen infraestructura; son caldo de cultivo para infecciones. El dengue y las enfermedades gastrointestinales proliferan en el agua contaminada con heces, químicos o cadáveres de animales. En Reynosa, los reportes de brotes ya comienzan. En 1999, Poza Rica vivió lo mismo: centros de salud colapsados por casos de diarreas agudas y pieles infectadas. La falta de agua potable y la acumulación de basura empeoraron la crisis.

Prevención: La asignatura pendiente

¿Qué hemos aprendido en 25 años? Tras el desastre de 1999, Poza Rica prometió sistemas de drenaje más robustos y planes de contingencia. Pero las obras se quedan cortas ante temporales cada vez más intensos por el cambio climático. Reynosa nos recuerda que la prevención no es un gasto, es una inversión:

Drenajes y reforestación: Las alcantarillas deben mantenerse libres de obstrucciones, y las zonas naturales (como márgenes de ríos) protegerse para absorber el exceso de agua.
Alerta temprana: Sensores de nivel fluvial y protocolos claros de evacuación salvan vidas.
Educación comunitaria: Enseñar a la población a almacenar agua limpia, eliminar criaderos de mosquitos y manipular alimentos en emergencias.
Poza Rica no puede dormirse

La memoria es frágil. Tras 1999, hubo indignación, pero con los años, la urgencia se diluyó. Hoy, con Reynosa como espejo, debemos exigir:

Auditorías a las infraestructuras hidráulicas.
Simulacros anuales de inundaciones en colonias vulnerables.
Las aguas bajarán en Reynosa, pero las secuelas quedarán. Poza Rica tiene la oportunidad de evitar que la historia se repita. La pregunta es: ¿actuaremos antes de que el río vuelva a crecer, o esperaremos a lamentarnos entre el lodo?

Nos leemos el próximo lunes @llamada de emergencia.