LLAMADA DE EMERGENCIA POR: TUM. GUSTAVO GARCIA SALAZAR
Hoy, como cada 7 de abril desde 1948, celebramos el Día Mundial de la Salud, una fecha establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para concientizar sobre los desafíos globales en materia de bienestar y promover políticas que garanticen una vida sana para todos. Este año, el lema “Salud para todos: Un compromiso hacia el 2030” nos recuerda que, pese a los avances, aún quedan metas urgentes por alcanzar.
La salud, un derecho desigual
En un mundo marcado por contrastes, el acceso a servicios médicos sigue siendo privilegio de unos pocos. Según la OMS, la mitad de la población global carece de cobertura sanitaria básica, mientras que enfermedades prevenibles como la malaria o la diarrea siguen cobrando vidas en comunidades vulnerables. La pandemia de COVID-19 dejó en evidencia estas brechas: mientras algunos países vacunaron a su población en meses, otros aún luchan por acceder a dosis esenciales.
Los objetivos pendientes
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU plantean para 2030 metas ambiciosas pero alcanzables:
Cobertura universal de salud. Garantizar que todas las personas reciban atención médica sin sufrir dificultades financieras.
Lucha contra pandemias. Fortalecer sistemas sanitarios para prevenir futuras crisis.
Salud mental. Integrar su atención en los servicios básicos, pues la depresión y la ansiedad son ya una pandemia silenciosa.
Medio ambiente. Reducir las muertes por contaminación (7 millones anuales, según la OMS) y promover agua limpia y aire puro.
El rol de todos
Lograr estas metas no es solo tarea de gobiernos y organismos internacionales. Las empresas deben adoptar prácticas sostenibles, los medios difundir información verificada y los ciudadanos exigir políticas públicas que prioricen la salud. Pequeñas acciones, como vacunarse, apoyar campañas de prevención o reducir el consumo de plásticos, suman al cambio.
¿Y en México?
Definitivamente, existe un atraso considerable en los sistemas de salud, y este no depende del personal, sino, tristemente, de lo que año con año lo golpea: las situaciones políticas y el paupérrimo presupuesto con el que cuentan los servicios de salud. Por el contrario, elevo mi admiración a todo el personal operativo que, con poco material, hace maravillas. Y sin meterme en camisa de once varas, es una realidad que, al menos de manera local, tenemos un IMSS sin luz y un PEMEX sin especialistas. Sin duda alguna, estamos muy lejos de los servicios de salud de Dinamarca, por poner un ejemplo.
Hoy, más que celebrar, debemos actuar. La salud es la base del desarrollo, y solo con equidad podremos construir un futuro donde nadie quede atrás. Como dijo Tedros Adhanom, director de la OMS: «La salud no es un lujo, es un derecho humano fundamental.» Que este día nos encuentre trabajando por él.
