El Tajin, Papantla, Ver.- Con un lento andar, integrantes del Consejo de Ancianos de la Sabiduría Ancestral recorrieron la zona de Monumentos Arqueológicos El Tajín, para llegar hasta la pirámide de Los Nichos, donde realizaron una ceremonia de agradecimiento por los 25 años de la declaración de este sitio sagrado como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Oculta por muchos años bajo una espesa vegetación, la ciudad sagrada de El Tajín floreció entre los siglos IX y XII, sin embargo fue hasta los años 30 del siglo XX que iniciaron los trabajos de rescate de este lugar, que un 14 de diciembre, pero de 1992, fue nombrado Bien Cultural en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Actualmente, con estudios realizados mediante un mapeo digital, se han encontrado más edificios y juegos de pelota, tras los hallazgos realizados desde 2014 por la Dra. Patricia Castillo Peña, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El presidente de la Unión de Danzantes y Voladores de El Tajín, Narciso Hernández Jiménez, lamentó que de los 500 mil visitantes registrados en años anteriores -de los cuales un 25 por ciento son extranjeros- no se tengan registros de cuántos indígenas han visitado este lugar, en el cual no se aprecian beneficios, a 25 años de haber sido declarado Patrimonio de la Humanidad.
En entrevista con medios de comunicación, Hernández Jiménez dijo que uno de los principales impedimentos para que sus hermanos de raza no acudan a El Tajín, es el elevado costo del acceso, «cobran 70 pesos por persona, una familia de cuatro integrantes debe pagar 280 pesos, mucho dinero para quien apenas gana como jornalero».
Agregó que es necesario se busque la manera de que estudiantes de los niveles básico y profesional, tengan acceso a este sitio sagrado para conocer de su pasado.
Mientras tanto, hay en puerta proyectos tales como un Museo Virtual donde se mostrará al mundo entero la forma de cómo era la vida en la ciudad sagrada de El Tajín en su época de esplendor.
Por Pascual Hernández Hernández
fotos de Ignacio Rivera Espinosa
