¿QUIÉN MANDA EN LAS CALLES DE P.R.?

Exalcaldes deben rendir cuentas

Caminar por el centro de Poza Rica es un acto de supervivencia. Entre puestos improvisados, mercancía amontonada y vendedores ambulantes que se sienten dueños de las banquetas, los peatones avanzan como en un campo minado, esquivando carritos, evitando tropezar y, sobre todo, cuidando que no se caiga la mercancía de quienes, por necesidad o audacia, han convertido las vías públicas en su negocio particular.

El ambulantaje no apareció de la noche a la mañana. Ha crecido sin control, administración tras administración y, hasta hoy, nadie ha puesto orden. Mientras otros municipios comenzaron a reordenar las calles, en Poza Rica parece que las autoridades miran hacia otro lado, como si la ciudad les importara poco. La pasada administración no solo permitió el desbordamiento en el centro, sino que lo replicó en colonias enteras y hasta en parques infantiles, como el Furberos, donde ahora se rentan inflables y se instalan “negocios improvisados” al aire libre.

Hoy, el centro de la ciudad es casi un bazar gigante. Más de mil vendedores ambulantes operan sin regulación, algunos con carnitas, pailas y todo el equipo de un restaurante formal. No son solo vendedores, son los dueños de las banquetas, mientras los ciudadanos y las autoridades observan.

El dilema es claro: nadie está en contra de que la gente busque ganarse el sustento, pero dejar que el desorden gobierne las calles no es una solución. Poza Rica carece de industrias y de oportunidades de empleo formal, sí, pero eso no justifica el caos que ha invadido cada espacio público.

La ciudad merece reglas claras, orden y planificación, no improvisación y tolerancia al desorden, por lo que cabe preguntarse si el actual gobierno trae algún proyecto serio para reordenar el comercio informal o si seguiremos viendo cómo las calles del centro son tomadas por quienes instalan restaurantes, inflables y todo tipo de mercancía, mientras los ciudadanos solo cruzan de acera a acera esquivando obstáculos.

Poza Rica necesita autoridad, estrategia y visión, no declaraciones bonitas ni días aislados en que las banquetas se liberan temporalmente, como ayer jueves. Es momento de demostrar que gobernar no es solo administrar, sino también poner orden, proteger espacios públicos y equilibrar derechos y necesidades. Porque si las calles siguen siendo gobernadas por quienes se sienten dueños de ellas, la ciudad nunca dejará de ser un caos.