Ciudad de México.- El presidente Andrés Manuel López Obrador emitió un decreto mediante el que se ordena la extinción o terminación de todos los fideicomisos públicos sin estructura orgánica, mandatos o análogos de carácter federal en los que funjan como unidades responsables o mandantes.
En el decreto, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) por conducto de su Titular, queda facultada para resolver las excepciones a lo previsto en el artículo anterior en consulta con la Secretaría de la Función Pública.
Pero, ¿qué es un fideicomiso?
Un fideicomiso es un contrato por virtud del cual una persona física, moral o ente de gobierno, denominada fideicomitente, transmite y destina bienes, derechos o recursos a una institución fiduciaria para que los administre en beneficio de una tercera persona.
Partes que intervienen en un fideicomiso:
Fideicomitente: Es quien destina bienes, derechos o recursos para constituir el fideicomiso.
Fiduciario: Institución con autorización para llevar a cabo operaciones fiduciarias. Es quien recibe los bienes del fideicomitente para realizar administrarlos.
Fideicomisario: Es la persona que recibe el beneficio del fideicomiso.
¿Qué hace un fideicomiso sin estructura orgánica?
En la administración pública, estas figuras jurídicas se constituyen con el propósito de administrar recursos públicos destinados al apoyo de programas y proyectos específicos. Su función es auxiliar a los entes públicos en las atribuciones del estado en el manejo y dispersión de recursos, impulsando las áreas prioritarias del desarrollo.
¿Para qué sirven los fideicomisos públicos?
Son aquellos que el gobierno federal o entidades paraestatales constituyen con el propósito de auxiliar al Ejecutivo Federal en las atribuciones del Estado para impulsar las áreas prioritarias del desarrollo. Cuentan con una estructura orgánica análoga a las otras entidades y comités técnicos.
En estos fideicomisos la Secretaría de Hacienda y Crédito Público funge como fideicomitente único.
¿Qué finalidad tienen los fideicomisos?
Los fideicomisos están constituidos para la inversión y reinversión de recursos, realizar pagos con cargo a dicho fondo, en la administración de fondos a favor de trabajadores o empleados se usan para el pago de sus primas de antigüedad, pensiones, jubilaciones y fondos de ahorro; para depósitos condicionales, entre otros.
En conferencia de prensa, el mandatario anunció que con estos 281 instrumentos se ahorrarán 250 mil millones de pesos, recursos que se destinarán a cuatro objetivos fundamentales:
- 1. Fortalecer los programas sociales.
- 2. Reactivación económica y otorgar créditos.
- 3. Apuntalar a Pemex ante la caída de los precios del petróleo.
- 4. Pagar deuda pública.
También informó que el dinero de los fideicomisos se utilizará para implementar el plan de recuperación económica ante la crisis por el Covid-19.
PERO…
Lo anterior quiere decir que el presidente dispondrá de 742 mil millones de pesos de manera libre, destinándolos a los programas que él en su infinita sabiduría decida.
Entre esos fideicomisos estaban fondos para desastres naturales, de retiro de los trabajadores de la SEP, para desarrollo de producción minera, pensiones de jubilados de Banobras, Conacyt, entre otros. Funcionaban sin infraestructura, y dado que esto hacía imposible su fiscalización, y siguiendo la línea de gobierno de AMLO, este en lugar de dotarlos de infraestructura, fiscalizarlos y redirigirlos como corresponde, simplemente los desapareció, lo mismo que hizo con las estancias infantiles.
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