Pocos años le duró el gusto a Morena como la fuerza política dominante en Poza Rica. Con promesas de transformación, justicia social y combate a la corrupción, logró encabezar dos administraciones municipales consecutivas.
Sin embargo, los resultados de la pasada elección dejaron claro que el respaldo popular ya no es incondicional. La derrota fue contundente, y los motivos, múltiples, aunque hay uno que resalta por encima de los demás: Morena perdió por culpa de Morena.
No hay manera diplomática de decirlo, porque desde dentro del propio partido se cavó la tumba electoral. Un caso emblemático es el del diputado federal Javier Velázquez Vallejo y su equipo político, que terminó operando abiertamente en contra de su propio partido.
La más visible de sus aliadas, María del Carmen Carballo Vicencio, tras no haber sido designada como candidata a la presidencia municipal, optó por apoyar públicamente a Emilio Olvera, abanderado de Movimiento Ciudadano.
Lo irónico del caso es que Emilio Olvera, hasta antes de esta elección, también formaba parte de Morena. No está claro si renunció formalmente, pero lo cierto es que hoy es el alcalde electo por el partido naranja.
La historia, para quienes tienen memoria, no es nueva. Algo muy similar ocurrió cuando el PRI perdió el poder municipal: no fue la oposición la que lo derrotó, sino sus propios militantes, que votaron en contra del partido por hartazgo y traiciones internas.
Morena repitió ese mismo camino. Y en apenas dos gobiernos bastaron las malas decisiones, la falta de resultados y una percepción generalizada de saqueo para que los pozarricenses dieran la espalda al partido guinda.
Hoy Morena enfrenta un grave problema. Si busca recuperar el poder en un futuro cercano, tendrá que hacer una autocrítica profunda. Algunos personajes deberán rendir cuentas y otros, si tienen algo de dignidad política, simplemente deberían renunciar. La ciudadanía no olvida, y los errores se pagan con votos.
Ahora, toda la expectativa está puesta en Emilio Olvera y Movimiento Ciudadano. La gente ya demostró que no está dispuesta a esperar cuatro años para cambiar el rumbo. Si el nuevo gobierno comete los mismos errores, el castigo llegará igual de rápido.
Desde el primer día de la próxima administración comenzará a escribirse el futuro político del municipio y de MC. Y más les vale que sea lo que están prometiendo, porque en Poza Rica, la paciencia ya se agotó.
