No es descabellada la propuesta del regidor comisionado en Limpia Pública, Víctor Manuel Benavidez, de que la SEDEMA autorice la apertura del relleno sanitario para recibir los desechos provenientes de las colonias afectadas por la inundación del 10 de octubre.
Lo que resulta inadmisible es que, ante la falta de espacios adecuados, las autoridades estatales hayan optado por arrojar basura en campos deportivos, espacios públicos e incluso predios baldíos, como los ubicados detrás de la Ciudad Judicial en la colonia División de Oriente.
La consecuencia es clara: los tiraderos a cielo abierto generan contaminación, malestar ciudadano y un riesgo creciente para la salud. La ciudad ya enfrenta una enorme nube de polvo que, junto con los desechos acumulados, provoca problemas respiratorios y afecciones en la piel, como denuncian los propios vecinos a través de redes sociales.
Aunque se realicen jornadas de fumigación y limpieza por parte de las autoridades de salud, estas acciones son parches temporales que no resuelven el problema estructural de la disposición de residuos. Si no se da una solución rápida y efectiva al tiradero, la contaminación se expandirá y los problemas sanitarios empeorarán, afectando a todos los sectores de la ciudad.
Es evidente que la apertura del relleno sanitario no solo es necesaria, sino urgente. Allí había espacio suficiente para depositar los desechos de manera controlada, evitando que la ciudad se siga convirtiendo en un tiradero improvisado.
Poza Rica enfrenta un riesgo ambiental y de salud pública que no puede seguir postergándose. Las autoridades deben actuar con decisión y responsabilidad, porque la combinación de inundaciones recientes, residuos a cielo abierto y polvo ambiental constituye una tormenta perfecta para enfermedades respiratorias y de la piel.
No se trata de burocracia ni de posturas políticas, se trata de salud y seguridad ciudadana. Urge que el llamado del regidor Benavidez Cobos sea atendido antes de que la situación se salga de control.
