Poza Rica, Ver.- Rosa Isela Santos Miranda, una ama de casa de Totolapa, Tihuatlán, murió en el Hospital Regional sin que nadie hiciera nada por salvar le la vida, ya que prácticamente la dejaron morir, comentó su familia, quien vivió esta gran impotencia.
Durante la madrugada las súplicas por parte de su esposo Marcos Fernández Martínez, fueron ignoradas, la desesperación aumentaba y nadie respondía a sus reclamos, “¿Qué no hay doctor o médicos aquí?” decía en urgencias al ver que nadie veía a su mujer, mientras el personal de guardia del hospital dormía plácidamente bajo un mostrador.
Su esposo vio como las fuerzas de Rosa Isela se acababan, pero las enfermeras no creía que estuviera grave, decían que estaba estable y solo fingía las molestias, “Ya cuando le dije que mi esposa estaba mal, entonces si empezaron a correr y ponerle oxígeno, ya para qué… mi esposa ya estaba muerta” comentó con enorme tristeza, a solo un día de haberse realizado el funeral de su compañera de vida.
A decir de su hijo, Marcos Iván Fernández Santos, todo parecía una burla, ya que decían que se “estaba haciendo” ya hablaba y no quisieron conectarla al oxígeno.
Según el certificado de defunción, Rosa Isela Santos, llevaba 6 días con neumonía y 1 día con acidosis respiratoria, además de diabetes e hipertensión, pero que estaban controladas.
A pesar de todo el calvario, su esposo, de oficio obrero, declaró no tener intenciones de interponer una demanda por negligencia, pero si quiso hacerlo público, ya que fue una de las petiones de su esposa antes de morir, y espera que esto sirva para que tomen conciencia sobre la mala atención que recibe la gente en los hospitales públicos, por parte de enfermeras y médicos sin vocación de servicio.
Por Paulo Ruiz Vargas
Foto: Miguel Rivera Salinas
