Muerte en futbol veterano

Muerte en futbol veterano

UNA ENFERMEDAD LLAMADA DOCTOR

Dr. Ignacio Espinosa. Médico Internista. Tels: 782 82 2 6352 y 782 888 0056.

Muerte en futbol veterano.

Llevo 64 años jugando futbol ininterrumpidamente, desde que empecé a patear la de gajos a los 13 años de edad. De chamaco jugaba encantados, beisbol con pelota de hule, natación silvestre en albercas naturales del par de arroyos de mi pueblo huasteco de Solis de Allende, allende a 10 Km. De Temapache, le hacíamos al Tarzán en los matorrales y árboles centenarios aledaños, vago además en canicas trompo, valero y “charpe”, todas estas actividades humanas con riesgo de lesiones imprevisibles de leves a graves.

Recuerdo una vez, jugando a los gallos con las grandes y bellas hojas de malango, le amarrábamos una cuchilla bien afilada al tallo de la hoja y de frente, con la mano lanzábamos “nuestro gallo” en cruce con el contrario frente a frente: una vez la navaja de mi gallo le  hizo una herida de unos dos centímetros en el dorso de la mano derecha con la que mi contrario, un sobrino, lanzó su gallo.

            En el futbol son frecuentes las contusiones, escoriaciones en rodillas o piernas, y menos frecuentes las fracturas. De jóvenes la capacidad de resistencia y recuperación son óptimas.

            Pero, cuando la fuerza mengua… pasados los 60…el riesgo de lesiones aumenta, nuestros reflejos, nuestra capacidad cardiopulmonar, el sistema musculoesquelético, ya tienen la factura del reloj, nuestra capacidad de los mecanismos de equilibrio metabólico y fisiológico (capacidad de homeostasis) también ha menguado.

Todo este deterioro degenerativo evolucionista ha ido cerrando en forma lenta y progresiva y en grado variable nuestras arterias que nutren a todos los órganos del oxígeno y energía vitales, que dependen del flujo de  la sangre a todos nuestros órganos. Resultado: nos exponemos a lesiones graves, en la medida en que conozcamos nuestro potencial y nuestras limitaciones físicas y mentales y esencialmente estas últimas, nuestro potencial para coordinar y administrar nuestras limitaciones fisicas cardiopulmonares y musculoesqueléticas en este deporte de choque de mucha capacidad aeróbica, deporte antes llamado “el juego del hombre”, pero que ahora lo juegan bellas y graciosas damas.

Es obvio que siendo el fut un juego de choque y competencia física aeróbica estamos más expuestos a eventos cardiovasculares fatales como ha venido sucediendo desde hace varias décadas en que se forjaron las diferentes ligas de veteranos.

Rememorando a ciertos compañeros de equipo:

Uno de ellos sesentón, había sido operado de corazón, un “bypas”, es decir vivía con un “puente coronario”, con buena calidad de vida, regresó a las canchas, me toco intercambiar pases y toques de balon lo que hacia mesuradamente durante varias temporadas, se retiró y finalmente murió.

Un colega, jugaba sofbol, un sábado durante un juego del festivalazo, se sintió agitado con opresión en el pecho, dejó el juego, el domingo fue a comer con su familia y el lunes por la mañana, aún fue a dar clase en la escuela de medicina con cierta disnea leve (falta de aire), a medio día se presento a mi consultorio, clínicamente su disnea sugeria un infarto con la presión arterial y su frecuencia cardiaca hacia la baja y un electrocardiograma y enzimas cardiacas confirmaron un infarto agudo no complicado, sobrevivió otros seis años y murió de un cáncer de riñon que se diseminó a cerebro.

 Un caluroso sábado,hace mas de cinco años, llegué tarde al partido de futbol, un compañero pidió su cambio por “ya bofeaba” y yo era no refuerzo, sino el único “desfuerzo” que había, me pidieron entrar por él, pero cuando salió lo vi pálido, sudoroso,  disneico y transparente, a pesar de que era blanco de ojo azul, y en vez de entrar a jugar decidí revisarlo (siempre porto mi maletin de médico en mi coche), con presión baja, supuse un infarto, tenía IMSS y estabamos jugando a unas cudras de esa clínica, donde confirmaron su infarto. Se recuperó, volvió a jugar. Le perdí la pista, creo que aun vive.

Otro caso, hace más de 10 años, también compañero de juego, yo estaba de central y el de lateral derecho, siempre aguerrido, de pronto lo vi flaquear, agitado. Si te cansaste pide tu cambio. Le dije, poco antes de terminar el primer tiempo. No, es que comí mole antes de jugar y me siento indigesto. Si aceptó su cambio, y le dije en seguida que termine el juego te reviso. Lo busqué en el intermedio. Se fue a su casa. El lunes siguiente se presentó en mi consultorio porque “la indigestión” continuaba. Un electrocardiograma y unas enzimas cardiacas confirmaron un infarto leve no complicado. Se recuperó, volvio a jugar sofbol y futbol. Hace unos días acudió a mi consultorio. Ya se retiró del fut y sof, solo trabaja en oficina.

Un sábado, yo andaba con un equipo de soft por las mañanas y fut por las tardes de sábado, un caluroso sábado, un compañero pegó un batazo corto, para sencillo,  lo quizo hacer doble y se tuvo que barrer en segunda: ¡out!. Pero no se pudo levantar. Lo revise en el colchón de segunda base y al decubrir su pecho y abdomen encontré un bolsa de diálisis. Era mi paciente diabético, l ehabíoa perdido la pista, le encontraron daño y tenia dialisis peritoneal ambulatoria. Sobreviió, solo fue golpe de calor por deshidratación, murio un par de años despues por el daño renal.

Hace unas cinco semenas, los últimos dias calurosos, con un calor infernal, un contrincante durante el primer tiempo lo vi arrancar en tres o cuatro ocasiones tras largos pases, observé como bufaba al respirar, en el cuarto arranque de buenas a primeras se quedó parado y bruscamente cayó como “mata de plátano depués de un machetazo”, retumbó el piso, lo asistí: pálido y sudoroso, conciente pero tenía confusión mental: desorientado en tiempo, espacio y persona, con la presión alta 160-110 corazón acelerado y arrítmico todo esto sugería un golpe de calor con deshidratación, pero había que descartar un infarto cardíaco en evolución por lo que fue llevado a su institución de salud a unas tres cuadras del campo de futbol, allá en “El cuatro y medio”. El miércoles de la semana pasada, lo encontré otra vez como contrincante: no estaba infartado, ni andaba de parranda, fue un golpe de calor que superó satisfactoriamente.

Concretando: todos estos sucesos son multifactoriales, NO es el futbol en si la causa directa y única, sino que se aunan: la edad con su respectiva arterioesclerosis cerebral y cardiaca en grado variable para cada individuo, si fuman o no, si entrenan o no, el peso corporal, la actitud mental a la hora de participar en un juego: ¿por hacer deporte, forzozamente ganarle al enemigo, eliminar el estrés de la semana, convivir y “conbeber” con los amigos, por frustraciones deportivas o emocionales y hacer a edad madura lo que no se logró en la juventud?. No estigmaticemos al futbol ni a los que todavía lo jugamos. “Haiga sido como haiga sido, finalmente moriremos”

Continuamos la próxima con un dramático caso de infarto en el césped.

Correo: dockiskesabe@msn.com

Página: www.kiskesabe.com

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