Yatrogenia
Por Doc. Kiskesabe
Dr. Ignacio Espinosa, Médico Internista Tels: 782 82 263 52 y 782 888 0056
A través de los años, con mi amplia especialidad de medicina interna, me permite lidiar con todos los padecimientos de los adultos y algunos relacionados con cirugía, pediatría y ginecología, que complementan los cuatro grandes grupos de especialistas que conforman la medicina en general. Si bien es cierto, que ningún médico es capaz de resolver todos los problemas médicos, debemos aceptar nuestras limitaciones y dilucidar en qué circunstancias hemos de recurrir al apoyo de otros especialistas y así, al no tener experiencia en el estudio y manejo de tal o cual padecimiento, cuando menos debemos asumir la responsabilidad, primero de reconocer nuestras limitaciones y segundo orientar y dirigir al paciente, con quien consideremos que puede apoyarnos a resolver sus problemas.
El diabético es un libro abierto de medicina, ya que al tratarse de una enfermedad metabólica, se considera como una enfermedad sistémica, es decir, que durante su evolución puede perturbar el funcionamiento de todos los órganos y sistemas fisiológicos de nuestro cuerpo, órganos y sistemas fisiológicos que en forma abstracta se describen en los libros, es decir “in vitro” o “in libro”, como procesos individuales separados unos de otros, en realidad en el cuerpo humano “in vivo”, se interrelacionan anatómica y fisiológicamente de tal manera que la alteración de un órgano específico, repercute en cambios anatómicos o fisiológicos en uno, varios o todos los órganos y sistemas que conforman nuestro cuerpo, el fenómeno de la vida, la salud y la enfermedad.
Un ser humano es un macrosistema en relación a sus órganos como el cerebro, corazón o riñones que son microsistemas y cada uno de estos órganos esta conformado con otros microsistemas de células y funciones anatómica y fisiológicamente diferentes, pero siempre interrelacionadas.
Por ejemplo, el corazón, microsistema en relación al enfermo, ese corazón es un macrosistema en relación al microsistema que conforma el sistema de Purkinje que conforma el sistema eléctrico de conducción, o a las arterias coronarias que conforma el microsistema de riego de ese corazón. Y sucesivamente las coronarias y el sistema de Purkinje, a su vez están conformados por distintos grupos de células (microsistemas) con funciones distintas, pero siempre concatenadas, interrelaciones o interdependientes unas de otras.
De lo anterior se desprenden una serie de interrogantes, dudas y temores que se avienen a la mentalidad de los diabéticos por ejemplo, y que en el momento de una entrevista médica, muchas veces nos ponen a “parir chayotes”, coloquialmente hablando, y tales cuestionamiento pueden ser fuentes de falacias, mitos y embustes populares si los médicos no contamos con los suficientes conocimientos teóricos y prácticos y sobre todo, si no contamos con la probidad suficiente para reconocer nuestras limitaciones y aceptar y decirle a los pacientes:
_¡Esto no lo sé, pero lo investigaré o le recomendaré con alguien que si lo sabe!
Una de las primeras y dramáticas preguntas que plantean los diabéticos es:
_Oiga doc., dígame si esta cochina enfermedad se cura. Yo no quiero quedar ciego, ni que me amputen mis piernas o que me estén dializando.
_No se preocupe si se cura o no_ Respondo de botepronto y le comunico con seguridad_ que le quede claro, esta enfermedad se controla en forma rápida y segura siempre y cuando conserve la confianza en usted mismo para lograrlo, con el apoyo profesional que le pueda brindar yo, este, ese o aquel médico en quien decida depositar la atención de su enfermedad y sobre todo, incursionar en las experiencias de otros diabéticos, y también le garantizo que si usted mantiene sus cifras de azúcar en el rango considerado como normal, sin molestias clínicas agudas, que no aparecen a menos que el azúcar rebase los 180 miligramos en sangre, usted podrá llevar una vida plena y satisfactoria, física y emocionalmente, mejor que muchas personas físicamente sanas y sin diabetes o cualquier otra enfermedad. Esto le informo porque lo creo y lo veo, porque me consta.
A pesar de tal dicho, la mayoría de los diabéticos de reciente aparición, entran en un estado de negación, coraje, frustración, depresión, con sentimientos de culpa, estado emocional propio de un estado de duelo, de la pérdida de su estado de salud física y emocional, que pasa al estado de enfermedad, emocionalmente sombrío para el futuro, y puede suceder que nosotros los médicos no estemos preparados para lidiar con las confusas emociones de estos pacientes, y que fracasemos en el intento de aliviar y confortar, cuando curar no se puede.
Debo aclarar que en general la diabetes no se cura, pero se controla para vivir plenamente.
No obstante, hay reportes de curaciones por completo y al menos, recuerdo un par de pacientes que tuve oportunidad de seguir su evolución por más de 35 años, después de haberles diagnosticado diabetes clínica definida e irrefutable, con baja de peso, mucha sed mucha orina, deshidratación, con cifras de azúcar de 250 miligramos o más, quienes se recuperaron, cumplieron sugerencias de higiene general de la diabetes: bajaron los kilos de peso excesivos, hacer ejercicio, mantenerse el peso ideal, con alimentación normal, ambos recibiendo tratamiento médico uno por 6 meses y otro por un año, y finalmente durante 35 años no fue necesario medicamento alguno, ambos murieron de 93 años, uno de ellos apenas hace un mes, hoy exactamente, un tío mío, que murió, por necesidad no por enfermedad, y llevaron una vida plena. Me consta.
Algunos expertos dicen que no hay curación, pero otros colegas en distintos países, reportan curaciones completas, curación que dependen de varios factores causales de diabetes: mínima carga genética como en este par de casos extraordinarios. La mayoría de los pacientes con diabetes propia del embarazo, diabetes gestacional, se curan espontáneamente después del parto, la mayoría de diabetes yatrogénica provocada por esteroides, diabetes esteroidea, se curan al retirar tales medicamentos.
No se trata de curaciones milagrosas, sino de curaciones naturales.
