Tuxpan, Ver.- Un despido presuntamente injustificado de varios trabajadores puso al descubierto una red de intrigas y compadrazgos en la Administración Portuaria Integral de Tuxpan (Apitux), en las que involucran al director, Marcial Guzmán Díaz.
Luis “Capi” Padilla, de 67 años, ex director municipal de Protección Civil y quien desde 2018 es integrante del Consejo de Seguridad del municipio, entre otros cargos, reveló presuntas irregularidades.
Recordó que Marcial Guzmán y su compadre y socio, el ingeniero Dagoberto Rodríguez Cortés, gerente de Operaciones e Ingeniería, regresaron después de 16 años a la Apitux y con los mismos cargos.
Padilla tuvo entonces la oportunidad de incorporarse y fue contratado por la empresa Centauro Integral de México S.A. de C.V., la prestadora del Servicio de Seguridad establecida en la Apitux.
Quedó como responsable de una de las áreas de la comisión de Oficialía de Protección a Instalaciones Portuarias (OPIP), pero no lo dieron de alta en el IMSS.
Además, los desaguisados vinieron casi de inmediato, ya que después de la primera semana que inició labores presentó a la Apitux un análisis sobre la seguridad de las instalaciones bajo su responsabilidad, pero esto incomodó a la gerencia de la OPIP.
Pese a ello y como parte de su responsabilidad, Padilla hizo un reporte complemento, con observaciones sobre deficiencias en seguridad, por lo que su relación con la OPIP explotó.
En esas fechas Apitux lanzó una licitación para contratar nueva empresa de seguridad, aparentemente para que Centauro dejara de prestar el servicio, pero extrañamente la convocatoria fue declarada desierta en dos ocasiones por la Apitux, firmándose de nuevo contrato con Centauro por instrucciones del OPIP.
En ese inter fueron despedidos algunos trabajadores del área, incluido el “Capi” Padilla, quienes firmaron ya que se les había hecho creer que había ganadora de la segunda licitación y que Centauro se iba.
Tras ello, sacaron clandestinamente de su oficina las computadoras, le prohibieron el acceso y le retuvieron sus quincenas, pretendiendo que fuera a cobrar a Xalapa. Además, no le reembolsaron gastos por compras de artículos de limpieza para las casetas y el cuartel de bomberos de Apitux.
Todo lo anterior, agregó, consta en la denuncia 2019/APITUXPAN/DE11 que interpuso contra la OPIP ante el órgano interno de control de Apitux, y en el expediente 177/11/2019 de su demanda laboral contra Apitux y Centauro en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje por despido injustificado.
Luis Padilla apuntó que la última vez que dialogó con Marcial Díaz, le habría confiado que no puede remover a la OPIP, toda vez que “la Secretaría de Economía es su madrina”.
El Capi entendió entonces el por qué la OPIP tiene tantos privilegios, incluso familiares, como el caso de la auditora en el mismo Órgano Interno de Control de la Apitux.
“El ingeniero Marcial sí pudo despedir al gerente de Administración y Finanzas e integrante del Consejo de Administración, colocando en su lugar a la bella C.P. María Elena Flores Pérez y, además, el ingeniero Dagoberto, que tampoco intentó mover al OPIP, siendo jefe inmediato, prefirió sacarme a mí y meter en mi lugar a su pariente, el señor Alejandro Pablo Páez.
Como ven, la solvencia moral, la ética profesional, el valor civil y la decencia, flotarán sobre Apitux-Centauro, pero no tocan tierra y mucho menos sus conciencias”, concluyó, tras advertir que dará a conocer otras irregularidades.

