TAQUICARDIA
POR FABIÁN MARTÍNEZ
No cabe duda de que si algo le aprendió muy bien la regidora Gabriela Palacios Peralta a su padrino político, el exalcalde Fernando “El Pulpo” Remes, fue aquello de hablar bonito, prometer mucho y dejar que las palabras hagan el trabajo que no hacen los resultados, es decir, a tener la lengua muy larga. Porque una cosa es presentar un informe lleno de cifras, porcentajes y alcances en redes sociales, y otra muy distinta es que esas cifras se traduzcan en beneficios visibles para los ciudadanos y sobre todo en una verdadera reactivación económica que tanto necesita Poza Rica.
La regidora decimosegunda presumió que durante el primer semestre de 2026 las comisiones de Turismo y de Bibliotecas, Fomento a la Lectura y Alfabetización dieron seguimiento a 67 actividades, con una asistencia aproximada de 90 mil personas, además de alcanzar a más de 60 mil usuarios mediante redes sociales y otros medios. También destacó que Poza Rica superó los 20 mil seguidores en sus plataformas digitales, que se promovió la marca “Descubre Poza Rica” y que el municipio tuvo presencia en eventos como el Carnaval de Veracruz, Cumbre Tajín y el Tianguis Turístico de Acapulco.
¡Vaya cifras!… con semejante despliegue de promoción, cualquiera pensaría que Poza Rica está convertido en el nuevo destino turístico de moda de la zona norte, con hoteles llenos, restaurantes abarrotados, comercios haciendo su agosto y visitantes llegando por montones, pero aquí viene la pregunta incómoda, ¿dónde está ese supuesto impacto? Porque los ciudadanos no comen seguidores, ni pagan la nómina de los negocios con publicaciones en Facebook; tampoco se reactiva una economía únicamente contabilizando asistentes a eventos o acumulando impresiones digitales.
Algo parecido ocurrió durante la administración de Fernando Remes, quien prometió convertir a Poza Rica en un importante parador turístico de la zona norte; hubo anuncios de teleférico, parque acuático, un nuevo estadio de beisbol acompañado de una plaza comercial y otros proyectos que, al final, quedaron en puros tacos de lengua. La gran obra que terminó por convertirse en uno de los símbolos de aquella administración fue la famosa Ciclovía, cuyo costo superior a los 17 millones de pesos generó cuestionamientos y que actualmente luce prácticamente abandonada lo que más bien fue el millonario fraude de esa administración.
Ahora aparece un nuevo discurso, con nuevas cifras y nuevos informes, es decir, si 67 actividades realmente reunieron a 90 mil personas y las estrategias de promoción alcanzaron a más de 60 mil usuarios sería interesante conocer cuántos de esos visitantes llegaron a consumir en hoteles, restaurantes, mercados, comercios y prestadores de servicios locales. También sería bueno saber cuánto dinero ingresó a la economía municipal como consecuencia directa de esas acciones y cuántos empleos se generaron.
De lo contrario, corremos el riesgo de convertir la promoción turística en una competencia de números donde lo importante sea presumir alcances y seguidores, mientras en las calles los comerciantes siguen esperando que la famosa “industria sin chimeneas” finalmente toque sus puertas, porque turismo no es solamente tomarse la foto en un evento, poner un hashtag o presentar una bonita gráfica. Turismo significa visitantes, consumo, ocupación hotelera, derrama económica, empleos y beneficios para la población.
Y si la regidora Gabriela Palacios quiere seguir el ejemplo político de su padrino, puede continuar con el discurso, pero si realmente quiere marcar una diferencia, quizá sería mejor comenzar a presentar resultados que puedan comprobarse más allá de las redes sociales. Al final, como dice el viejo refrán, del dicho al hecho hay mucho trecho y para lengua, ya tuvimos suficientes con las elucubraciones de «El Pulpo» Remes.
