Por FABIÁN MARTÍNEZ

Hay políticos que saben reconocer cuando terminó su ciclo. Y hay otros que, aferrados a los reflectores, cambian de partido, de siglas y hasta de discurso, pero nunca de aspiración, es decir, seguir viviendo de la política.
En esa segunda categoría parece ubicarse Héctor Yunes Landa, quien después de una larga trayectoria en el PRI decidió dar el salto hacia una nueva aventura política con Alianza Generacional por Veracruz, proyecto que ahora busca consolidarse como partido político local rumbo a las elecciones de 2027.
El asunto es que Yunes Landa no está descubriendo precisamente el hilo negro. Estamos hablando de un político con décadas de experiencia, que fue diputado federal, senador, candidato priista a la gubernatura y que durante buena parte de su carrera construyó su trayectoria al amparo de las estructuras del viejo partido tricolor. Ahora, desde una nueva plataforma, pretende presentarse como una alternativa frente a los partidos tradicionales.
Yunes Landa sostiene que Alianza Generacional representa una alternativa para quienes están decepcionados de otras fuerzas políticas. Ha dicho que la organización cuenta con más de 25 mil afiliados, que realizó 41 asambleas y que ya trabaja en la construcción de una estructura en los 212 municipios del estado. También ha anunciado que competirá sin alianzas en la elección de 2027 y que será hasta 2029 cuando pueda buscar acuerdos con otras fuerzas políticas.
Pero en política, como en la vida, una cosa es anunciar un proyecto y otra muy distinta demostrar que tiene vida propia. Y aquí aparece uno de los principales problemas de Alianza Generacional, la organización corre el riesgo de convertirse en el proyecto personal de Héctor Yunes Landa, quien por cierto lo único que vino a ofrecer a Poza Rica fue lastima.
Aunque el propio dirigente ha pedido que no se personalice el partido y ha evitado confirmar desde ahora si buscará una candidatura, lo cierto es que su nombre es el principal referente de la nueva fuerza política.
Entre los 30 delegados distritales que rindieron protesta dentro de la estructura estatal de Alianza Generacional aparece Javier Romero Pérez, designado delegado distrital para Poza Rica.
Su incorporación seguramente será observada con lupa por quienes conocen la política local, particularmente por las relaciones y antecedentes políticos que se le atribuyen.
Pero una cosa son las versiones y otra los hechos comprobables, si existe una cercanía política con Morena o con cualquier otra fuerza, corresponderá a los propios actores explicar públicamente su posición y, sobre todo, demostrar cuál será su verdadero papel dentro de esta nueva organización.
Porque ese es precisamente el reto de Yunes Landa, convencer de que no está construyendo una franquicia electoral para reciclar viejas figuras, viejas prácticas y viejas aspiraciones con un logotipo diferente.
El expriista tiene derecho a construir un nuevo partido. Nadie puede cuestionar eso. También tiene derecho a intentar regresar al escenario electoral las veces que considere conveniente.
Lo que sí puede cuestionarse es la narrativa. Porque si Alianza Generacional quiere venderse como una alternativa novedosa, tendrá que demostrar que no es simplemente una segunda oportunidad para políticos que perdieron espacios en sus antiguos partidos.
Yunes Landa asegura que su organización abrirá las puertas a políticos, militantes y excandidatos provenientes de distintas fuerzas, incluidos quienes abandonen Morena, aunque ha precisado que no pretende incorporar a militantes activos del partido guinda.
Yunes Landa ya conoce perfectamente los tiempos de la política. Sabe que un partido pequeño puede convertirse en una pieza importante cuando los grandes necesitan votos. También sabe que las elecciones se ganan con estructura, dinero, candidatos competitivos y presencia territorial.
Por eso será interesante observar qué ocurre cuando llegue la hora de poner nombres y apellidos a las candidaturas. Ahí se sabrá si Alianza Generacional realmente nació para construir una opción política distinta o si solamente pretende convertirse en una “comparsa” negociadora de cara a los siguientes procesos electorales.
Por ahora, Yunes Landa tiene organización, discurso y estructura en construcción. Lo que no tiene es dinero que ya se verá de dónde lo sacará, o si habrá de financiarlo el partido en el poder, que sin duda andará necesitado de votos en distritos importantes como Poza Rica, donde en la última elección ya tuvieron un golpe duro.

 

 

 

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