El origen del cine es un hecho que no se sabe si debe atribuirse a los hermanos Lumiére en 1895 o a Louis le Prince en 1888 pero, en cualquier caso, el considerado séptimo arte, nacía en esa época sin reglas en sus formas y sus conceptos y con el único propósito de entretener.

Entretener de manera que nos hiciera evadirnos de nuestras vidas por un momento y vivir otras por imposibles, fantasiosas e increíbles que parecieran; pero, el cine, como ese fabuloso arte que es, presenta muchas luces y muchas sombras respecto a qué géneros aportan más calidad que otros.

El arte, en cualquiera de sus disciplinas y formas, jamás está exento de suscitar polémica y, el cine, en concreto el de superhéroes, junto a los grandes maestros Francis Ford Coppola y Martin Scorsese, ha sido el protagonista del penúltimo e incendiario debate que se ha producido en la prensa y las redes.

Todo empezó cuando Martin Scorsese («Taxi Driver», «Uno de los nuestros») criticó las cintas inspiradas en el universo Marvel, haciendo declaraciones como que no era cine real o que convertían las multisalas y los teatros en parques temáticos.

No contento con sus hirientes afirmaciones, añadía que este tipo de género, hecho a golpe de CGI a cascoporro, estaba generando una masiva legión de seguidores que estaban adquiriendo una idea errónea de lo que es el cine en su forma más pura.

Tras la controversia generada por Scorsese, hace unos días, Francis Ford Coppola («El Padrino», «Drácula», «Apocalypse Now») se le sumaba decidiendo echar sal a la herida.

En Lyon, tras recoger el Premio Lumière por su contribución al cine, Coppola declaró: “Cuando Martin Scorsese dice que las imágenes de Marvel no son cine, tiene razón porque esperamos aprender algo del cine, esperamos obtener algo, algo de iluminación, algo de conocimiento, algo de inspiración».

Y continuaba, «No sé si alguien saca algo de provecho al ver la misma película una y otra vez. Martin fue amable cuando dijo que esas películas no eran cine. No dijo que eran despreciables, pero, yo sí lo digo».

Como era de esperar, las reacciones y los reproches no se hicieron esperar y, cineastas como James Gunn, Joss Whedon o Taika Waititi han defendido públicamanente su manera de hacer cine y de entenderlo como un espectáculo que apuesta por la innovación de las técnicas y la evolución de lo formal al servicio de lo conceptual.

Por ejemplo, James Gunn, director de las dos partes de «Guardianes de la Galaxia», escribió en su perfil de Instagram «No todos podrán apreciar las películas de superhéroes, incluso algunos genios».

Lejos de querer ahondar en si, por ejemplo, Scorsese ha recurrido al mundo de los efectos especiales y digitales en su película «Hugo», lo que está claro es que decir que no son cine esas películas que incluyen efectos especiales en sus realizaciones, es borrar de un plumazo grandes experiencias cinematográficas e iconos históricos de la talla de «Star Wars», «Jurassic Park» o «Matrix».

Y es que, creemos que el problema de raíz viene en el puritanismo extremo que los genios Scorsese o Coppola tienen a la hora de hacer y entender el cine bajo las normas de la vieja escuela; todo evoluciona y muta.

No se nos ocurriría jamás desmerecer las grandísimas obras que han hecho ambos maestros, esos grandísimos trabajos de fotografía, iluminación y composición están al alcance de muy pocos y, aunque, entendemos lo que pretenden expresar, creemos que al final lo que cuenta es que el cine entretiene y hace soñar, no importa la manera, ni el medio.

Nada debería ser incompatible, nadie debería renunciar a los placeres culpables o a una buena ración de CIG de vez en cuando; en la variedad está el gusto y en lo que a arte se refiere, algo está muy claro, no hay verdades universales.

 

Crédito: culturainquieta.com

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Por ALF