Esperanza o más de lo mismo

La resolución del Tribunal Electoral de Veracruz (TEV), mediante el acuerdo TEV-JDC-239/2025 y su acumulado TEV-RIN-115/2025, ha colocado nuevamente los reflectores sobre Poza Rica, al ordenar una revisión más exhaustiva de los votos emitidos en la pasada elección municipal.

En otras palabras, el caso no está cerrado y la disputa por la alcaldía entra en una nueva fase jurídica que podría, dependiendo del resultado del nuevo escrutinio, modificar el desenlace electoral.

Para Emilio Olvera, quien hasta este momento mantiene el estatus de alcalde electo por Movimiento Ciudadano (MC), la noticia no fue bien recibida. Y no tardó en manifestarlo públicamente a través de redes sociales, donde negó la veracidad de los informes que apuntan a la reapertura del proceso, tildándolos de falsos.

Pero el documento del TEV es claro. Y más allá del discurso, el fondo del asunto no se disuelve con publicaciones en Facebook. Lo cierto es que el ordenamiento judicial implica el recuento voto por voto en urnas que permanecieron cerradas —unas 50 aproximadamente— que podrían cambiar el equilibrio de una contienda que, en realidad, tuvo muy poca participación ciudadana.

Y aquí es donde el nerviosismo se vuelve comprensible, ya que durante el recuento anterior realizado en Xalapa, Movimiento Ciudadano perdió más de 2 mil votos, un margen nada menor en una elección que, en un principio, parecía que no tenía revés.

Así, el escenario se pone tenso. Aunque los seguidores de Emilio Olvera defienden que “en junio ganó la democracia”, los números muestran otra cara, la que deja ver un altísimo nivel de abstencionismo que, en la práctica, se impuso por encima de los propios candidatos.

Una elección que no logró movilizar al electorado también debe ser leída como una alerta para la clase política local. Mientras tanto, la batalla continúa, no solo en los tribunales, sino también en el terreno más visceral: el de las redes sociales y las disputas entre militantes de Morena y Movimiento Ciudadano, cuyas diferencias ideológicas y de discurso se han recrudecido a medida que se alarga el proceso.

A estas alturas, lo único cierto es que la historia en Poza Rica aún no tiene punto final: el Tribunal tendrá la última palabra. Y con cada urna que se abra, el margen de certeza o incertidumbre se moverá para uno u otro lado, a menos que se dé marcha atrás al voto por voto.