YATROGENIA
Por Doctor Kiskesabe
Dr. Ignacio Espinosa. Médico Internista. Tels. 782 82 263 52 y 782 888 0056.
Crítica es una palabra que suena altisonante. Crítica es una bella palabra. Del griego krinen, significa “capaz de discernir”, así como, “separar, decidir, juzgar”. Quien se somete a la crítica crece. Se mejora a partir de los aciertos y se progresa cuando se cavila en los yerros. En medicina, la crítica es indispensable. Yo espero que con mis yerros, mis pacientes y lectores de esta columna se superen.
Hasta hace algunas décadas la causa patológica más frecuente de bradicardia, ritmo cardiaco lento, menos de 60 latidos por minuto, era la arterioesclerosis senil con lesión del sistema eléctrico del corazón ya por lesión directa del nódulo sinusal disparador (marcapasos) de los impulsos automáticos del corazón o lesión en sus ramas de distribución de esos impulsos eléctricos con los llamados bloqueos de rama de los ventrículos cardiacos, bloqueos que impiden el bombeo eficiente del corazón.
De cada 100 marcapasos aplicados en forma permanente, el 95% es debido a esta lesión degenerativa precisamente porque provoca ritmo lento nocivo en forma permanente y que no responde a medicamentos para estimular la frecuencia cardiaca y normalizarla. Hay casos de ritmo lento que pudieran o no necesitar un marcapaso permanente, o necesitar un marcapaso temporal, como en casos de un infarto cardiaco agudo, sobre todo los de la cara inferior del ventrículo derecho en cuyo tabique se encuentra el nódulo auriculoventricular que retransmite los impulsos del marcapasos principal que se localiza en la aurícula derecha.
El ritmo lento es por bloqueo agudo en la conducción eléctrica de los impulsos del marcapaso. El marcapaso se puede retirar al controlarse la inflamación aguda del infarto. Es esencial, que nosotros los médicos sepamos dilucidar si el ritmo lento se debe a una lesión cardiaca o a otras enfermedades de otros órganos que pueden alterar los latidos cardiacos, y esto es responsabilidad de cualquier médico general, y enfatizo, todos los especialistas somos entrenados académicamente como médicos generales, de tal forma que el ser especialista en tal o cual órgano no nos exime de la responsabilidad de interrogar y explorar lo esencial de otros órganos.
No obstante lo anterior, con frecuencia los pacientes informan que el gastroenterólogo no palpa el abdomen, que el cardiólogo no le mide la presión ni la frecuencia cardiaca, que el neumólogo no ausculta los pulmones, o que los cirujanos generales o los cirujanos oncológicos por ejemplo tampoco palpan los tumores evidentes o las hernias y solo ven radiografías ultrasonidos tomografías o resonancias magnéticas.
Así dicen muchos enfermos. Ni lo Sven, ni los oyen, ni los sienten. El hipotiroidismo es otra enfermedad que provoca ritmo muy lento en forma lenta y progresiva (crónica) pero no es por bloqueo completo del impulso, es una bradicardia sinusal, es decir que el marcapaso sigue normalmente provocando los latidos, pero la conducción eléctrica es lenta por la disminución de las hormonas tiroideas.
Basta prescribir hormonas tiroideas y los latidos retornan a lo normal sin necesidad de marcapaso. Esto lo he observado en muchos casos de hipotiroidismo en los que se ha retrasado el diagnóstico, aunque no recuerdo algún muerto por esta causa si se atiende razonablemente.
No es necesario ser especialista para verificar si la frecuencia cardiaca baja es permanente y si esa frecuencia cardiaca baja está haciendo fallar al corazón. Ni se necesita tanta tecnología de alto costo, en mucha gente con bajo poder adquisitivo: ¡jodida, pues! Otra causa rara de ritmo lento es por aumento de la presión intracraneal en casos de tumor cerebral o cisticercosis.
Nuestro cerebro también coordina la función cardiaca y de todos los órganos. Aunque si he observado casos de cisticercosis y tumores cerebrales, no he observado casos graves con bradicardia que ameriten marcapaso que sería de uso temporal en tanto se resuelve la causa. Además, sin lesión cardiaca ni extracardiaca, puede haber bradicardia por efecto de entrenamiento físico de alto rendimiento, a esto se le llama bradicardia fisiológica, que en realidad significa que el corazón es más sano que ninguno.
En alguna época, cuando utilice el método aerobics de entrenamiento físico del Dr. Cooper, para participar en la carreras de La Opinión, próxima a realizarse, logré hacer que mi corazón latiera 50 veces por minuto, trotando 10 kilómetros unas 3 o 4 veces por semana, jugando futbol una vez a la semana y entrenando karate dos veces por semana. No es presunción personal, lo comento como orientación médica saludable.
Finalmente, otra causa extracardiaca (sin lesión de corazón) de bradicardia es de origen yatrogénico, provocada por exceso de medicamentos de uso cotidiano para la presión arterial que ingieren solos o en combinación, medicamentos beta-bloqueadores: metoprolol (lopressor), propranolol (inderalici), atenolol (tenormin), bisoprolol, nadolol (corgard), nevibolol, o calcio-antagonistas: amlodipino (norvas), nifedipino, nicardipino, felodipino, verapamilo. Todos estos fármacos de uso muy frecuente, en exceso provocan bradicardia graves y algunos mortales, lo comunico porque me consta.
Decenas de casos he observado. Cualquiera de los usuarios de estos medicamentos puede verificar los efectos colaterales en la internet. En el momento actual, la yatrogenia farmacológica desde hace varias décadas es la causa más frecuente de bradicardias y que conduce, en algunos casos, a aplicar marcapasos innecesarios de alto costo y riesgo. Me consta. Esta es una manifestación de injusticia social en salud.
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