VIENE LA HORA DE LA VERDAD

¿QUIÉN MANDA EN LAS CALLES DE P.R.?

No hay duda de que el nuevo gobierno municipal de Poza Rica, que encabezará Adanely Rodríguez, llega con la promesa de rumbo, planeación y una nueva forma de gobernar. Sin embargo, antes de hablar de futuro, el primer acto de responsabilidad política deberá ser decirle la verdad a los ciudadanos sobre el estado real en que recibe la administración.

El gobierno saliente, que concluirá funciones este 31 de diciembre, fue señalado desde su primer año por un presunto daño patrimonial superior a los 25 millones de pesos, una observación que encendió alertas y que, lejos de aclararse con oportunidad, quedó en la opacidad.

A esto se suma que las cuentas correspondientes a 2024 y 2025 permanecen pendientes, luego de que el ORFIS otorgara una prórroga derivada de las inundaciones de octubre. No obstante, la prórroga no significa absolución; las observaciones existen y deberán aclararse.

El nuevo gobierno no puede ni debe evadir temas incómodos. Entre ellos, las obras que hoy son símbolo de mala planeación y posible fraude, como la ciclovía que costó casi 20 millones de pesos y que, lejos de beneficiar a la ciudadanía, se ha convertido en un espacio abandonado y foco de inseguridad. A ello se suman obras inconclusas en diversas colonias y reclamos ciudadanos que siguen sin respuesta.

También será inevitable transparentar la situación de las concesiones de recolección de basura y parquímetros, contratos que han generado inconformidad social y dudas sobre su legalidad, eficiencia y beneficios reales para el municipio. La ciudadanía espera algo más que discursos: espera informes claros, datos duros y decisiones firmes.

Los primeros 100 días de gobierno serán determinantes para saber si Poza Rica camina hacia un verdadero cambio o si todo queda en buenas intenciones. Incluso, será clave saber si la administración entrante cuenta con recursos suficientes para arrancar o si recibe un municipio financieramente comprometido.

Ojalá que este nuevo gobierno entienda que la transformación comienza con la transparencia, que la planeación estratégica se construye con diagnósticos reales y que el verdadero cambio se demuestra con hechos, no con promesas. Poza Rica lo necesita y lo merece.