Tuxpan, Ver. – Vendedores ambulantes de la tercera edad, que por necesidad tienen que salir a trabajar para obtener el sustento, enfrentan una situación mucho más difícil, pues se exponen al Covid-19 y no logran ventas debido a la ausencia de personas en las calles por la contingencia sanitaria.
Doña María de los Ángeles Carballo Azuara, muy conocida en este puerto pues durante los últimos 18 años se ha dedicado a la venta de dulces y otros productos en la zona centro, nos da su testimonio.
Durante todos estos años nunca se había visto esta situación, sin ventas ni personas en las calles, señala mientras, sentada en una acera, ofrece chicles, bombones, cacahuates, mazapanes y bolsitas con ajos.
La mujer es muy conocida, pues a diario se le mira en la puerta lateral derecha de la Catedral de la ciudad, sobre la calle Juárez, donde además de hacer sus vendimias pide caridad.
Sin embargo y debido a que el templo católico está cerrado por la emergencia sanitaria y en ese punto hay menos ventas, la mujer, de 68 años, decide trasladarse a otras partes de la zona centro.
“Nunca había pasado esto. Hay veces que vendo no más 50 o 60 pesos. Cuando mucho lo de 80 pesos, cuando vendo 8 bolsas de ajo porque cada una la doy a diez pesos. Apenas sale para la masa”, agrega.
Como ella, decenas de personas de la tercera edad igualmente se ven en la necesidad de salir a realizar ventas en la vía pública, situación que los hace más vulnerables ante la pandemia.
