Brujería en medicina.
Dr. Ignacio Espinosa. Médico Internista.
En Solís de Allende, hace más de 76 años, doña Toña, indígena huasteca, era la partera de mi pueblo natal, y también era la curandera, el chaman. Fue la “ginecóloga” que me recibió a mi y otros parientes, en este tormentoso mundo terrenal.
El término chaman proviene del sustantivo en lenguas tungúsicas(de Siberia) : el que sabe, y este del verbo shahia(saber). Doña Toña también tenía fama de nahualli (nagual), que se convierte en animal, pero no recuerdo que fuese una mujer mala, o bruja estilo europeo que nos trajeron los españoles. En realidad nunca he creído en las brujerías ni en nahuales y nunca ubiqué a doña Toña como mujer mala, aunque si tenía ese estigma por los adultos de esa congregación.
Debido a los prejuicios de los cronistas españoles, los conceptos de nagual y nagualismo suelen interpretarse en términos peyorativos, como una superstición de los campesinos de México y países vecinos. Sin embargo, se conservan varias definiciones indígenas, las cuales demuestran que, en su origen, esta enseñanza posiblemente tenía un contenido espiritual. Las principales son las siguientes:
En una acepción filosófica, se empleaba el término Nahualli para describir aquella totalidad de la cual proceden todos los Tonalli (tonales) o seres particulares, tal como vemos en la siguiente cita: «Yohualli ehēcatl nahualli totecuhyo» (Códice Florentino, libro VI, metáfora 70), que literalmente significa «nuestro señor nagual «viento y tinieblas»»; la expresión «viento y tinieblas» es un difraísmo típico de la paremiología (estudio de los refranes) náhuatl que significa «intangible» y esto se asocia más al dios Tezcatlipoca.
Nahualli era el nombre de los sabios en general, como se nota en los términos Nahua, «entendimiento», Nahualli, «aquel que profundiza o penetra en las cosas», Nahuatilli, «legislar», «investigar», «conocer», y Nahuatl, «comprensible», nombre propio de la lengua.
En un sentido peyorativo, nagual, era el título que se daba a los chamanes o brujos que se convertían en animales. Los nahuas tenían una manera especial de pensar y de hablar.
Ellos consideraban que dos ideas (difraísmo) que pertenecían juntas podían expresar la totalidad de un concepto. Por ejemplo, una falda y una blusa en lengua náhuatl: cueitl y huipilli, son dos palabras que juntas definen a una mujer, así, en sus discursos, historias y poesía, en lugar de decir la palabra común para mujer: cíhuatl, utilizaban in cueitl in huipilli.
En la entrada: brujería y enfermedad de www.kiskesabe.com, aparecen unas preguntas y comentarios.
PREGUNTA:
“Hola q tal mi nombre es sandra ..quisiera hacerle una pregunta ..hace 3 años para el 24 de diciembr me pico un bicho en la espalda ( segun los medicos) me costo curarlo .para el año pasado termine internada para las 2 fiestas de fin de año con vajos lipidos y mala alimentecion ( segun los medicos ) este año q se aproximan las fiestas ..ya me salio del otro lado otra picadura q es grande en la espalda nuevamente ..antes fue del lado derecho ahora lado izquietdo ..no se q pensar si es brujeria…a parte para esta fecha se me secan las plantas de la nada ..y yo las re cuidos ..no se q pensar ..me podria dar una respuesta a esto gracias”
En respuesta.
Imposible darte un opinión razonable sin ver la lesión que dices tener en tu espalda.Pregunta a tu médico si es una infección de la piel o un quiste sebáceo benigno infectado.
Por otra parte yo no creo en brujerías, pero debe haber una explicación para lo de tus plantas que a lo mejor les azotó alguna enfermedad propia de los vegetales.
Otro comentario, de Wendy, sobre el contenido de mi columna, esta persona cuestiona mi incredulidad en las brujerías.
“Mi hermana tenía 24 años. Cuando de repente empezó a engordar sin razón alguna y se estaba volviendo loca. Sentía miedos y temblaba. La llevaron al médico y dijeron que lo que ella tenía era algo sipcologico y le enviaron droga. Complicado peor las cosas. Y a fue llevada a un brujo que la trato y le hizo un trabajo que a los pocos días mejoro. Y siguió ella con su vida normal. Si no fuera por este señor ella estaría en una clínica siquiatra. Entonces doctor. Usted aún no ha vivido con un problema de eso. Y por eso no cree.”
Le respondí.
“Wendy…si revisas nuevamente el texto verás que a esa persona que describí como ejemplo y que pensaba que estaba embrujada y que le habían echo «un trabajo de brujería», en realidad yo «le hice un trabajo psicológico» para contrarrestar lo que ella sentía (síntomas sicosomáticos) y se logró el objetivo porque ella confió y entendió lo que le expliqué y mejoró. El brujo que mi paciente consultó «no supo hacer el trabajo» y el médico que consultó la hermana tampoco «supo hacer el trabajo». Los problemas emocionales o psicosomáticos son así muy complejos y muy sorpresivos y misteriosos. En general los brujos tienen muchos éxitos porque son unos psicólogos, si quieres rústicos, pero trabajan con la psicología humana y así deberíamos ser los médicos, medio brujos, o mejor dicho: naguales, es decir, utilizar la psicología cuando es necesaria, lo que depende de la capacidad de cada médico para entablar una comunicación humana amplia y de confianza con los pacientes”.
Para Don Beto Rocha, nativo de Castillo de Teayo, un veterano refranero, tipo filósofo de Güemez, a quien atendí en varias ocasiones hace unos 15 años, con sus noventa años, en la temporada de la canícula, su deteriorado centro automático de la sed no le proporcionaba agua suficiente y tenía crisis de confusión mental con desorientación y delirios visuales y auditivos, que yo corregía simplemente con hidratarlo, ya por vía oral o con soluciones intravenosas e inmediatamente recuperaba su estado mental normal. Pare él yo era un brujo, mucho mejor que el famoso Don Brujildo, curandero de Castillo de Teayo. Yo lo único que hacía era aplicar la fisiología normal de nuestro cuerpo, como lo puede hacer cualquier médico general.
¡Creo que en realidad Don Beto me quería decir que soy un nagual, en vez de brujo!
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